Creí en la vida, pero me mató
Creí en la suerte, pero me golpeó
Creí en la lluvia, pero no mojó
Creí en el destino, pero se apagó
No importa, tengo mi paraguas rojo
Y mis viejos zapatos azules
Caminaré solo, al lado del eco de mis pisadas.
Caminaré solo, con la única persona
Que cree en mí.
Disfrute mi némesis
De sus victorias
De su farsa, de su hedor.
El viento me trae suspiros de ti
Sonidos de otros tiempos.
No lo entendiste.
No pudo ser.
Sigo mi camino hacía ningún lugar,
Hacia donde me lleven
mis viejos zapatos azules.
Quién sabe si hacia la eternidad
O, simplemente, hacia la nada.

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