El rápido crepitar de los años no ha servido para el acomodo de la pena, la liviandad del desazón, el desapego de la nostalgia. El tiempo no lo hace más fácil: lo hace más eterno.
288 horas para volver a respirar, para que mis poros reciban el alimento de vuestros abrazos largos, tiernos, fuertes, simbióticos, lentos... 12 noches acercándome a oscuras hasta vuestro lecho para contemplaros en silencio y alargar la mano y acariciaros el pelo e intentar robaros un dulce beso y descubrir... que falta vuestro aliento.
Vacío atroz. Tiempo de descuento. Os echo tanto, tanto de menos...
288 horas para volver a respirar, para que mis poros reciban el alimento de vuestros abrazos largos, tiernos, fuertes, simbióticos, lentos... 12 noches acercándome a oscuras hasta vuestro lecho para contemplaros en silencio y alargar la mano y acariciaros el pelo e intentar robaros un dulce beso y descubrir... que falta vuestro aliento.
Vacío atroz. Tiempo de descuento. Os echo tanto, tanto de menos...