21 septiembre 2025

Por si el olvido















Por si al mirarte no recuerdo que exististe.

Por si al verte caminando, paso lento y temeroso se me olvida el titán que una vez para mi fuiste.

Por si al observar tu pausado caminar llega un día en que no recuerdo ese hombre enérgico que una vez fue mi PADRE. Ese torrente de fuerza, de energía, que recorría kilómetros sin esfuerzo, que llegaba a casa y, en buena compañía, empleaba su escaso tiempo de descanso en arreglar, llevar, traer, quitar, poner, cargar... con todo.

Ese Dios que para nosotros solucionaba cualquier entuerto sin apenas esfuerzo. Que me levantaba en brazos saltando las olas cuando, retozonas,intentaban salpicarme en la playa. Ese HOMBRE, inmortal, de los de antes, que nunca supo decir un te quiero, pero que siempre decía"te quiero" si sabías escuchar. Ese hombre que estaba ahí para ti antes de que tú se lo pidieras, anticipándose a tus necesidades como si fueran suyas, porque lo eran.

Por si al observarte ahora, aún con vida, incapaz de cargar apenas unas bolsas del súper, porque llevas la carga de toda tu vida y la de los tuyos a tus espaldas, se me olvida quién fuiste y sólo veo este triste e injusto crepitar de las ascuas que una vez fueron la zarza que no se consume.

Por si al mirarte no recuerdo cómo fuiste.

Por si al verte caminando a paso lento, renqueante, bamboleada por los aires del destino, se me olvida quien fue una vez mi MADRE. Esa fuerza para tirar con todo, que se atrevió a salir de sus cuatro paredes sin dejar de atenderlas, y quiso explorar mundo. Hubiera querido volar, porque tenía alas. Siempre quiso nadar, porque tenía brazos. Siempre le gustaba bailar, porque tenía piernas. Y cantar, porque tenía arte. Una MUJER,  de las primeras en esta pequeña tierra que te ha visto caer y levantar que se atrevió, décadas ha, a intentar sentirse libre. A gozar un poquito de esa pequeña parcela de aire fresco que le daba sacarse el carné y conducir. Con esfuerzo y contra prejuicios. Sin estudios, pero con un cerebro privilegiado. 

Por si al intentar entenderte cuando hablas me olvido de tu chorro de voz, de tu inteligencia y humanidad; por si al mirarte a los ojos sólo veo una sombra deforme de lo que fueron, y no consigo percibir en ellos el brillo y la sonrisa que desprendían esos enormes lagos de profundo verdor. Por si al observarte caminar, pesada, lenta, pausada, sacrificada y dolorida, me olvido de tu fuerza, energía, vitalidad.

Por si el olvido me borra, a mí, la memoria.