29 diciembre 2021

28

Un año después.

No estaba hablado. No fue pre, ni siquiera meditado. Mismo día. Misma hora. Mismo lugar. Y allí estaba ella. Y allí estaba yo. 

Un año después.

Nos miramos. Nos sonreímos con la mirada. Y nos fundimos en un abrazo. Largo. Más largo que nunca. Más largo que siempre. Ojalá eterno. 

La bella estatua de hielo comenzó a derretirse entre mis manos. Y descubrí que era humana. Que su corazón no era de hojalata. Que su fortaleza escondía un pajarillo necesitado de cuidado, cariño, comprensión... y un diccionario hecho a medida.

Qué dificil fue siempre sacarle dos palabras. Abrir sus puertas. Traspasar sus pétreas murallas. Y ahora, que ya no somos, nada, los muros se derrumban, y el agua fluye sin parar por las enormes ventanas de su cara. Y se me empapa el alma, se me embarran las entrañas, se me mueren las pisadas.

Tienes que sanar. Tienes que salir, por una u otra puerta. La que mejor te haga. La que menos duela. La que te haga más feliz, o menos sufrir. Pero sal. Anda. Ya.

Te quiero, me dijo. Ahora, que no somos. Nada. Un último abrazo. Te quiero, repitió. Mucho. 

En ese preciso momento, comprendí que la había perdido para siempre...
 

12 diciembre 2021

Mañana

 






 

Mañana. Mañana seré feliz. 

Cuando pueda cambiar de trabajo, seré feliz. 

Cuando gane más dinero, viviré mejor, y seré feliz. 

Cuando pueda comprarme una casa, vivir por mi cuenta, seré feliz.

Cuando encuentre el amor, seré feliz.

Cuando encuentre pareja y me quiera, seré feliz.

Cuando me quiera de verdad, seré feliz.

Cuando por fin esté contigo, seré feliz.

- Hola.

¿Quién eres?

- Ven

¿Cómo?

- Hora de partir.

Pero aún no he conseguido trabajo, ni dinero, ni casa

- Ven

Pero no he encontrado el amor, ni quien me quiera de verdad, ni...

- Ven

Déjame al menos estar con ella, poder ser feliz... No he tenido nada. Al menos, déjame tenerla....

- Lo has tenido todo.

No

- Te tenías a ti mismo. Ven. Hora de partir.