La vida, en sí misma, es tan larga que se aburre. Entonces te agarra de
los hilos, los mueve a su antojo, te hace creer que avanzas, y cuando
ves a lo lejos tu destino, tensa los hilos hacia atrás. Y te agita, y te
tira, y te suelta, y te enreda, y te tumba, y te deja. Permite crear la
fantasía de que tenemos el poder en nuestras manos, el albedrío
suficiente para llegar donde queramos, para decidir qué ha de ser
nuestra existencia, hacia dónde dirigirnos, cuándo parar y avanzar.
Pero todo es mentira. Todo es ilusionismo vano. Somos marionetas. Más
aún: peleles rellenos de paja que se humedece con mayor facilidad que se
seca, que termina creando moho, siendo nido de insectos. Nada parece
verdad. Crees que conoces a alguien, crees que has visto lo mejor y lo
peor de él, y repentinamente la vida hace un nudo con tus hilos y la
hostia que te metes te deja rotos los huesos, rasgada el alma.
Pero nada
ni nadie ha de poder con uno. Si la vida nos da la espalda...
toquémosle el culo. Aunque sea arrastrándonos, aunque el corazón quede
hecho girones que se enganchan con los guijarros del camino... hay que
seguir, amigos míos. La muerte no es una opción. Confiemos en el
destino... es lo que nos queda. Malheridos, entumecidos, marcados y
rotos... pero siempre de pie. Siempre en pie!!
01-02-2012