Desde la adolescencia mi vida, mi mente, mis sentimientos, mis actos, se han movido siguiendo dos estrellas guía: la música y las mujeres. Hermosas, dulces, lacerantes, enérgicas, tiernas, perversas. Durante mucho tiempo no pude vivir sin ninguna de las dos. Ahora, entrado ya en una etapa más serena, creo que sólo podría prescindir de una de ellas. Y no es la música. Se puede vivir sin el amor de una mujer; se puede vivir -imagino- sin sexo; sin compañía; sin calor en la cama. Pero no se puede vivir sin alma. Yo no, al menos. Siempre está ahí. Ella es la única que no falla. Catársis de mi tristeza, refuerzo de mi alegría, compañera de mi vida. Cuando y donde la necesito. Quizá porque es algo tan inherente a mí, forma tanta parte de mi esencia, que no puedo desligarla sin arrastrar con ella mi identidad.
Tengo la inmensa suerte de haber amado a muchas mujeres, y haber recibido el amor de alguna más incluso. No importa si no vuelvo a encontrar a nadie. He vivido, he sentido tan intensamente con cada una de ellas –con unas más que con otras, por supuesto-, tanto, que probablemente haya cubierto ya las experiencias emocionales, cuantitativa y, sobre todo, cualitativamente, de varias vidas de otros hombres. También he sufrido en la misma proporción, desde luego. Pero forma parte del juego. Y llega un momento en el que ese envés es casi tan satisfactorio como el propio gozo.
Música y mujeres, mujeres y música… Cada una de mis experiencias va asociada a un montón de melodías de distinto calado. Pero, de entre todas ellas, siempre hay un tema que cuando lo escuchas, te recuerda a esa época de tu vida tan especial. La primera novieta que tuve fue MJ. Siempre que me acuerdo de ella, al pasar por una calle, un lugar, al escuchar la canción… brota una sonrisa en mi rostro. No fue el amor de mi vida, desde luego. Eso de que nunca se olvida el primer amor… no es más que un tópico. Tuvieron que pasar varias experiencias para empezar a marcarme de veras. No, no fue el amor de mi vida. De hecho, creo que ni siquiera fue amor. Pero su comienzo resultó muy singular. Yo era el organista del coro de la Iglesia, con mis 17 años recién cumplidos. Ella, la “lead guitar”. Yo acababa de atravesar la peor etapa de mi adolescencia. Me hallaba en pleno proceso de recomposición de mi puzzle interior, intentando ordenarme, saber quién era. Dejar atrás definitivamente esa dolorosa etapa de patito feo. Y entonces comencé a descubrir que, de cara a las mujeres (seres misteriosos e incomprensibles donde los haya), empezaba a parecer un alto y esbelto cisne. Unas miradas, bromas, el paseo cortés de camino a casa… y un día, sin siquiera llegar a imaginarmelo, en medio de una conversación intrascendente, la chica se para y me suelta: “… porque yo te gusto, no?”… Circunspecto, ojiplático, lívido y un montón de adjetivos en esa línea, acerté a balbucear, sin ninguna convicción y sin saber siquiera qué estaba haciendo más allá de ser cortés: “S-sí…”. “Bien, entonces ahora la decisión me corresponde a mí”. “S-sí”, volví a contestar, mientras intentaba adivinar a qué decisión se refería. Efectivamente, el fin de semana siguiente se me presentó con un decreto-ley amoroso. Y así fue como comenzó mi vida sentimental. Y luego dicen que las chicas de ahora son demasiado modernas…
La cosa duró lo que tenía que durar: un suspiro. Tres mesecillos de encuentros fugaces, inocentes, escondiéndonos para que no nos vieran sus padres. La primera mano, el primer beso, los primeros paseos… todo tan ingenuo como corresponde a dos adolescentes… de los de antes. Mientras nos acompañábamos a la salida del Conservatorio, buscábamos veredas oscuras y semidesérticas no para ejecutar nuestros primeros escarceos sexuales, sino para huir al máximo de miradas indiscretas. En mi cabeza sonaba siempre la misma canción. Un tema cuya letra, melodía, sensibilidad, nostalgia, parecía hecha a medida. Incluso el mismo título estaba predestinado a ser nuestra canción: “Once upon a long ago”, del maestro McCartney. Disfrutadla.
Once Upon A Long Ago. Paul McCartney
Picking up scales and broken chords
puppy dog tails in the House Of Lords
Tell me darling
what can it mean ?
Making up moons in a minor key
what have those tunes got to do with me
Tell me darling
where have you been ?
Once upon a long ago
children searched for treasure
Nature's plan went hand in hand with pleasure
such pleasure.
Blowing balloons on a windy day
desolate dunes with a lot to say
Tell me darling
what have you seen?
Once upon a long ago
children searched for treasure
Nature's plan went hand in hand with pleasure
My pleasure.
Playing guitars on an empty stage
counting the bars of an iron cage
Tell me darling
what can it mean ?
Picking up scales and broken chords
puppy dog tails in the House Of Lords
Help me darling
what does it mean?
Once upon a long,
long long ago
Children searched for treasure
http://www.youtube.com/watch?v=FGr5KBkitog&feature=related
Y la traducción, que es de órdago, podría ser algo parecido a esto:
Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo
Recojo escalas y acordes rotos,
Rabos de perritos en la casa de los Señores
Dime, cariño:
Qué puede significar?
Invento lunas en tono menor
Qué tendrán que ver esos tonos conmigo?
Dime, querida:
Dónde has estado?
Érase una vez hace mucho, mucho tiempo,
Los niños buscaban tesoros
La vida transcurría plácidamente, de forma natural
Plácidamente…
Inflo globos en un día ventoso
Dunas del desierto que guardan secretos
Dime, cariño:
Qué has visto?
Érase una vez hace mucho, mucho tiempo,
Los niños buscaban tesoros
La vida transcurría plácidamente, de forma natural
Plácidamente…
Toco guitarras sobre un escenario vació
Cuento los barrotes de una celda de hierro
Dime, querida:
Qué puede significar?
Recojo escalas y acordes rotos,
Rabos de perritos en la casa de los Señores
Ayúdame, cariño:
Qué significa?
Érase una vez hace mucho, mucho tiempo,
Los niños buscaban tesoros…