21 marzo 2022

Pero no

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Crees que me conoces.

Crees que me conoces, pero no. Sólo has visto pinceladas de mí, sólo paletadas gruesas, brochazos de pintor de agua fuerte y gotelé, sin brillo ni pasión.

Crees que me conoces, pero no. Te han cegado mis trazos gruesos, los tonos rojo fuerte, negro intenso. Pero no. Te has perdido la mayor parte de lo que soy. Te has perdido todo yo.

Te has perdido mis caricias, esas que tanto te daban y tan rápido olvidabas. Te has perdido mis dedos en tu piel, escribiendo poemas eternos, interpretando las más bellas canciones de amor a lo largo de tu espalda.

Te has perdido todo yo. Te has perdido mis besos, no los que hablaban de lascivia y deseo, sino los que decían Amor con la más mínima brisa sobre tu olor. Te has perdido mis labios susurrando, apenas audibles, palabras que nacían del corazón.

Te has perdido mis ojos, devotos del brillo de los tuyos, mi mirada que tanto dice y tan mal lees. Te has perdido mil y una palabras sin sonido, sin fonemas, sin un son. Mil y un sonetos y secretos en confesión.

Te has perdido mis abrazos, la fusión de mi alma y la tuya cuando te tenía entre mis brazos. Te has perdido sentirme, atravesarme, entregarme. Te has perdido la profunda conexión de almas que se da cuando te rodeo con mis manos.

Te has perdido tantas cosas... Te has perdido mi locura, mi risa, mi ilusión. Los viajes, los paseos, la belleza que se esconde en una flor, en una hoja, en el susurro del viento y las gotas de lluvia calando hasta el colchón. Te has perdido mi entrega, mi lucha, mi razón. Te has perdido mi cerebro, mi mente, mi secreta perversión. Mi espíritu, mi cuerpo, tantas y tantas cosas... Te has perdido todo yo.

Y lo peor de todo, amor, es que lo has tenido. Y no has sabido verlo, leerlo, sentirlo, reconocerlo. No has sabido saberlo. Te has perdido tantas cosas... Todo yo.

Crees que me conoces. Crees que me conoces... pero no.