10 enero 2012

IF

Hace tiempo comencé a grabar un video porque me rondaba algo por la cabeza. Quería -y quiero- dejar a mis hijos un pequeño legado, más allá de hechos y enseñanzas, de caricias y ternura, de consejos y (pobre) sabiduría de perro viejo. Empecé contándoles mi historia, su historia. En tiempo real. Para que nada o nadie desvirtuara con los años la verdad que la frágil memoria guarda. Después me planteé resumir mis principios  -a la postre lo más importante que poseo- en una serie de sentencias, adagios, parábolas, moralejas. Que escucharan y vieran, de viva voz (y retina) la esencia de lo que para mí es ser un hombre... Y entonces me vino a la memoria un poema titulado “If”, “Si” (conjunción, no adverbio), de Rudyard Kipling. Y maldije al premio nobel, y le arranqué las barbas a mordiscos. Porque me di cuenta de que nunca podría elaborar nada tan perfecto –salvando ligeros anacronismos- como ese escrito. Así que, mientras sigo forzando mi intelecto para intentar acercarme a su brillantez y anticipada inspiración, os dejo este texto. Sublime. Maldito british……

SI (IF)
(traducción libre)

Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor
pierde la suya, y te culpan por ello;
Si puedes confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti,
y a la vez admitir también sus dudas;

Si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o, siendo engañado, no pagar con mentiras,
o, siendo odiado, no odiar también tú,
y no por ello aparentar ser demasiado bueno, ni demasiado sabio;

Si puedes soñar sin ser esclavo de tus sueños;
Si puedes pensar sin ser esclavo de tus ideas;
Si puedes enfrentarte al triunfo y al fracaso
y tratar a uno y otro impostor por igual;

Si puedes soportar oír tus propias palabras
manipuladas tramposamente por malvados,
O ver cómo todas las cosas que has puesto en tu vida se rompen
y agacharte y reconstruirlas con tus pocos medios;

Si puedes coger todos tus triunfos
y arriesgarlos a un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y no volver a hablar nunca de dicha pérdida;

Si puedes alentar a tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu mano aún cuando sientas que ya has perdido,
y así mantenerte en pie cuando no queda nada dentro de ti
excepto la Voluntad que te dice: “¡RESISTE!”

Si puedes hablar a las masas sin corromperte
o tratar con reyes sin perder el sentido común;
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte;
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;

Si puedes llenar un minuto inolvidable
con sesenta inolvidables segundos...
Tuya será la Tierra y todo lo que en ella habita;
Y, lo que es más importante: ¡serás un HOMBRE, hijo mío!

Rudyard Kipling.

04 enero 2012

No dejes de besarme

Cada uno por su lado, recorrieron caminos y montañas, sendas y autopistas. Hicieron un breve alto en pro del necesario descanso, y se encontraron. Uno y otro se miraron. Se recorrieron milímetro a milímetro. Descubrieron cada poro de su piel. Se besaron y amaron como dos extraños que reconocen en el otro el pedazo perdido de su alma, la razón de su existir. Se amaron tan intensamente que lloraron. Y las lágrimas, cuando comienzan a fluir, hacen surcos y regueros. Se acostumbran, se vician, se enloquecen. Se acostumbran. Se acomodan. Permanecen.

Volaron a ras de suelo. Soñaron una vida de amor y fantasía, de anhelos y ambrosías. Soñaron que soñaban.  Soñaron que vivían. Y los sueños... Alguien dijo una vez que el amor duele, y más verlo morir. Las estrellas quizá erraron su objetivo. Los guijarros del camino hicieron llagas en sus pies, atravesando piel y carne, hueso y sangre. Pero amaron. Amaron el amor. El concepto mismo del amor.

"Bésame", dijo ella cuando se encontraron. "No dejes de besarme", dijo él cuando se despidieron.