Algo instintivo me hizo girar la vista hacia la izquierda, como una llamada atávica, como una desviación de mi energía hacia ella, una fuerza que me arrastraba sin motivo hacia ese lugar. Mera casualidad, seguro.
Hoy la vi pasar.
El sol de la mañana se reflejaba en su pelo alisado, y su travesía a través del tamiz de su melena clara formaba un aura ante la que Ulises nada hubiera podido hacer. Sirena de tierra adentro.
Hoy la vi pasar.
El color del verano se ha quedado perenne en su pelo, metáfora donde las haya. En esos escasos dos segundos recordé todos los veranos que no pude vivir con ella en tantos años. Tantos años.
Hoy la vi pasar.
Dos segundos apenas. Pisando fuerte. Espalda recta. Paso firme. Gesto autosuficiente, con un cierto aire de soberbia. Lanzando mensajes a la vida.
Hoy la vi pasar. La vi. Pasar.
Un espacio para mí, para escribir y, con ello, liberar mi alma en una catarsis de periodicidad aleatoria. Si, por casualidad, te encuentras con él... Bienvenid@
05 septiembre 2020
Hoy la vi
Hoy la vi pasar
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