19 julio 2022

Frente al mar

Frente al mar 

Hilera de luces penitentes en procesión nocturna.

El bullicio, atrás. El mecer a contratiempo de las olas, ante mí.

Oscuridad profunda. La línea del mar que se difumina en lontananza. Agua y cielo se funden, se confunden y bailan lento apasionado en la negrura monotímbrica, de rima asonante y consumante.

A mi izquierda, una pareja juega hasta la cintura cubierta de sal y espuma, de amor y luna, de luz de noche y sol. Yo les miro con ternura, sazonada de cierta envidia. Y me pregunto. Me pregunto muchas cosas. Y no hallo respuesta alguna.

Quizá es el destino de las almas hechas de arte. Quizá la música, la poesía, la escritura, necesiten de la soledad. Quizá sea el precio a pagar para que otros vivan un poco mejor. Quizá las vibraciones de la belleza surgen y necesitan a menudo, del sufrimiento. 

Sólo sé que estoy aquí. Entre mis brazos, la nada. Estoy harto de arte. Para qué mis poemas? Para qué las teclas de mi piano?

Frente al mar. De noche. Por fuera. De noche. Por dentro.