Sólo quien lo ha vivido puede entenderlo, medirlo, darle forma, sabor, olor... Afortunadamente, de todo se sale. La capacidad de resistencia del ser humano es impresionante, insospechada. La vida se abre camino, siempre. A veces, a un precio demasiado alto. Las cicatrices quedan, lo sepamos, lo admitamos o no. Recuerdo vívidamente aquellos momentos. De todos ellos, hay uno especialmente trágico, quizá el peor de todos: mi ex-mujer yendose con mis hijos minutos antes, para no vivir la escena del "factum est". Yo viéndolos marchar. Y, poco después, alejándome con el camión de la mudanza cargado de cajas torpemente embaladas y tonterías inservibles que aún guardo como pequeños tesoros en una estantería del garaje. Mi casa. Mi hogar. Mi mundo. Atrás, cada vez más pequeña, despidiéndose para siempre de mí.... y el terrorífico futuro por delante. Devastación. Desolación. La nada. Los bolsillos vacíos. Mi interior, tambien. La nada.
Todo esto supo plasmarlo magistralmente Tontxu en una canción que todavía me estremece cuando la oigo. No sé si alguien se acuerda de este hombre, un cantautor de buenas canciones pequeñas que quiso crecer en popularidad y cometió el tremendo error de participar en la versión "V.I.P." (manda huevos) del programa de mi escrito anterior. Supuestamente quería utilizarlo como lanzadera de su carrera, y así fue. Sólo que no la propulsó hacia arriba precisamente. En cualquier caso, esta pequeña joya merece la pena ser recordada, admirada y sentida, como yo lo hago. La calidad de vídeo y sonido es pésima, pero intentad abstraeros, y vivid la letra. Es tan jodidamente real.........