02 febrero 2022

Febrero

 

 

 

 

 

 

Ya está aquí. Por fin. Febrero, el mes del amor. Febrero.

Los escaparates de los comercios se adornan de ridículos dibujitos infantiles que, en función de la situación de cada cual, provocan emoción, risa, llanto o maldiciones. ¡Einstein, genio!

No sólo los comercios. Internet lo peta. Allá donde te metas, aparecen anuncios, promociones, llamadas a voz en grito a consumir. A consumir el amor. Qué hermosa metáfora…

¡Grandes ofertas románticas!

*¡2x1 en globos de ilusiones made in china! 

*¡Románticas palabras pastelosas con sabor a chocolate y fresa al 50% de credibilidad!

*¡Besos y abrazos a precio de saldo! Defectuosos, pero para un día, valen.

*¡“Tequieros” en liquidación! Apenas quedan. Son los del escaparate, descoloridos y ajados. ¡No deje pasar esta oportunidad increíble!

*¡Planes de futuro de mercadillo! De imitación –de película de sobremesa- pero... ¡me los quitan de las manos!

Caballero, regale usted su corazón. ¡Un detalle único! Literalmente. Sólo tiene uno y se va a quedar sin él, así que tenga claro a quién se lo entrega. O no. Al fin y al cabo, es sólo un corazón de hombre. No se pierde tanto.

Bella dama, regale promesas de amor eterno ¡completamente gratis! Además, si en cualquier momento se echa atrás, se las devolvemos -usted sólo tiene que retirar los girones de alma rota adheridos- para utilizarlas en otra ocasión. Sin coste de devolución ni penalización por incumplimiento de contrato mercantil. ¡No deje pasar esta increíble oportunidad!

Ah, Febrero… ¡Qué ganas tenía de que llegaras, al fin!.  Del gordito del arco y el santo cobarde ya hablaré otro día…