Noche dulce, amarga noche
Déjame perder en tu negritud azulada de tenues luces salpicada, déjame volar entre tus mantras y olvidar en tí fundido mis desgracias
Noche amable, mi hostil noche
Llévame en volandas hasta el reino de Morfeo, y en él, al lado Baco, confesar mis devaneos, mis estúpidas penas y más íntimos deseos
Noche amiga, esquiva noche
Déjame flotar entre tus vientos y, cual lunático Ícaro de desamor preso, derretir mis alas al acercarme presto a la luz blanca de tu pálido astro muerto
Noche hermosa, horrible sueño
Fúndete conmigo en frío abrazo eterno y permíteme, congelado en tu reflejo, abandonarlo todo hasta dormir eterno, hasta vivir en sueños
Noche dulce... Amarga noche... Llévate cada recuerdo. Llévalos, llévatelos lejos, muy muy lejos...