Decía Bécquer:
"De lo poco de vida que me resta
diera con gusto los mejores años
por saber lo que a otros
de mí has hablado"
Mal. Maaal! Qué necesidad hay, Gustavo? Para qué? Las sorpresas siempre son negativas. Fíjate, yo hubiera dado parte de esos años por NO saberlo. Por no seguir descubriendo mentiras a la cara (a la mía, no a la ajena) y la falta de elegancia respecto de aquello que pertenece a la esfera más íntima y privada de dos personas, aún y en especial en su momento más triste. Tú, que tan poco gustabas de que nadie se enterara. De lo tuyo, claro. Qué diferencia cuando se trata de quedar bien tú, verdad?
Me hubiera gustado asistir a la celebración pública de nuestro funeral. Organizar eventos en casos de divorcio es tendencia. Lamento, como protagonista principal, habérmelo perdido. No haber estado de cuerpo presente. Bonito que lo compartieras. Ante todos. Tú, que tan poco gustabas de que nadie se enterara. De lo tuyo. Claro. Qué diferente, verdad? A punto estuve de ir, sin saberlo. Hubiera sido una sorpresa preciosa. Acerté, en parte. Te imaginaba con lágrimas en los ojos, pero no de alegría. Quizá hubiéramos brindado juntos. Qué menos, no?
Tú sigue celebrando tu huida hacia adelante. Yo mientras acabaré de entonar el Réquiem por un sueño. Acaba ya de humillarme en público, sigue confesando tu desprecio y desamor incluso ante las altas esferas. Sí, Nena, Sí. Creo que no se puede intentar hundir más al otro. Pero bueno, han sido tantas veces, ante unos y ante otros, y nunca las has visto, que tampoco verás estas. Mítica Themis que hace tiempo perdió los platos, los brazos, la justicia...
Bien. Que te haya cundido. Palmaditas en la espalda y airecito expurgardor.
Por mi parte no hay más qué decir. No podría, aunque quisiera. Yo, que tanto hablo, me he quedado sin palabras. Me has dejado sin palabras. Un vez más.
Prometo no hacer lo mismo que tú. Tu imagen quedará intacta, no te preocupes. Nadie allí sabrá la verdad de cómo has sido, de la mezquindad que a menudo has manifestado y no se ha visto.
Y aunque lo hiciera -que no, repito- quién va a creer al lobo frente a la dulce Caperucita? Asumido está. Afortunadamente hay hermosas Cenicientas que me ven como a un Príncipe, a las que no tengo que despertar de su letargo, sino tan sólo bailar con ellas y, mejor que buscarles zapato, descalzarlas.
P.d. Me prometí no dedicarte ni una letra más. Pase lo que pase, me entere de lo que me entere -y aún he de enterarme- prometo cumplirlo.
Mucha suerte. Sin sarcasmos.
