28 enero 2022

Partisano

 

Y aquí nos encontramos, mi corazón y yo, sin saber muy bien qué hacer.

Embarcados en una lucha en la que conseguimos pequeñas victorias y grandes derrotas.

Desperdiciando amor congelado en suspensión entre los hielos. Roto y despreciado contra el suelo de la ignorancia e indolencia.

Derrochando caricias entregadas al aire, proyectos escritos en el viento, susurros lanzados a la brisa sorda de las hojas secas del otoño del invierno.

Somos legionarios. No sabemos hacer otra cosa. Luchar hasta el fin, en pro de una causa perdida desde el principio.

Fieles defensores de quien nos lo pide. De quien no lo pide. Soldados mal queridos y pagados con migajas de cariño y  mendrugos de indiferencia.

Pero es lo que hay. Somos guerreros perdidos en los bosques del desprecio, convencidos de que la victoria es posible,  que recién se han dado cuenta de que la guerra hace tiempo terminó.

Y ahora no sabemos qué hacer. No estamos preparados para entregarnos. La rendición no va en nuestro ADN. Tampoco hay para nosotros razón de ser. Ya no tenemos rey ni señor, somos apátridas sin causa ni razón. Nuestro país de los sueños ya no nos quiere, sólo nos utiliza para breves misiones con pena pero sin gloria.

Somos partisanos. Partisanos del amor.

24 enero 2022

Indiferencia

 

Un árbol necesita de agua en su frecuencia y cantidad adecuada. Cada uno la suya. Es una responsabilidad. Un compromiso. Por eso es fácil cansarse de él. En una situación así puedes cortarlo. Exige esfuerzo, trabajo. Tomarse la molestia. También puedes arrancarlo. Para ello es necesario más fuerza aún, mayor cansancio y desánimo.

Hay sin embargo otra forma más fácil aún de acabar con él. Más lenta, también. Pero mucho más cómoda y, a la larga, igual de efectiva: dejar de regarlo. Que la falta de alimento vaya secándole las entrañas desde dentro, y que empiece a manifestarlo desde fuera, en una muerte lenta y agónica.

Las palabras pueden hacer mucho daño. Los golpes, más aún. Pero hay una forma de herir mucho más dañina: la indiferencia. Hay gente experta en utilizarla. Lo hacen tan bien, la aplican tan a menudo que prácticamente la reinventan. La hacen suya. Se justifican con aquello de “la procesión va por dentro”… Sí. La de la Santa Compaña. Mejor no cruzarte con ella. Otras veces ponen como excusa la de protegerse. Protegerse de molinos de viento. Con la diferencia de que, en tan singular batalla, salen ellos ganadores, no como el pobre Alonso.

Protegerse… Ataque preventivo. A menudo, hace más daño el escudo que la espada.

Árbol sin agua, muerte anunciada. Aunque, a veces, las raíces crecen y buscan por doquier, hasta que finalmente encuentran un manantial bajo tierra…

13 enero 2022

Tremens







¿Dónde? En la oscuridad apenas molestada por las tenues estrellas de un ingenio liberador de pustulenta libertad insustancial y sustanciada.

¿Cuándo? En el tiempo justo del momento preciso de la hora del ahora que ya es tarde y luego y nunca. Más. 

¿Por qué? No se sabe. Los designios inescrotables del insignificante ser en leve levedad purgando karma, Tal vez. O no.

 ¿Y ahora? Nada. O sí, no sé. Tal vez algo, una pequeña porción de casi o la efímera eternidad de un beso que se pudre en los labios al no partir de origen. Al no volar hacia destino con sumados tantos y no hacen apenas uno, de tan pequeños y tan grande. Tan grandes.

Mariposas de alas rotas, plumas impregnadas del betún de la estúpida fantasía de un mañana que no llega, de un pasado que no acaba, de un presente despreciado. El oscuro agorero vuelve a su  lugar sobre el busto de Palas, llenando de mierda blanca y verde cada rincón de la habitación, en su vuelo intermitentemente eterno.

Despierta, alma dormida...