¿Dónde? En la oscuridad apenas molestada por las tenues estrellas de un ingenio liberador de pustulenta libertad insustancial y sustanciada.
¿Cuándo? En el tiempo justo del momento preciso de la hora del ahora que ya es tarde y luego y nunca. Más.
¿Por qué? No se sabe. Los designios inescrotables del insignificante ser en leve levedad purgando karma, Tal vez. O no.
¿Y ahora? Nada. O sí, no sé. Tal vez algo, una pequeña porción de casi o la efímera eternidad de un beso que se pudre en los labios al no partir de origen. Al no volar hacia destino con sumados tantos y no hacen apenas uno, de tan pequeños y tan grande. Tan grandes.
Mariposas de alas rotas, plumas impregnadas del betún de la estúpida fantasía de un mañana que no llega, de un pasado que no acaba, de un presente despreciado. El oscuro agorero vuelve a su lugar sobre el busto de Palas, llenando de mierda blanca y verde cada rincón de la habitación, en su vuelo intermitentemente eterno.
Despierta, alma dormida...
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