Hoy te he necesitado. Te he necesitado, pero no como habitualmente. No como siempre quise, como solía soñar. Pero lo he hecho. Te he necesitado. No tu cuerpo envuelto en vapores y rubor; no tu sonrisa pícara, tu risa a borbotones, tu sentido del humor. Pero sí, lo he hecho. Te he necesitado. No como cuando siento tu cabeza en mi pecho hasta que nos vence el sueño. No como el despertar a tu lado y los regalados buenos días. Pero sí, lo he hecho. No como tus andares saltarines a mi lado en los largos paseos bajo la niebla, o sentir tu cuerpecito abrazándose al mío buscando un mínimo cobijo. Pero te he necesitado.
Hoy te he necesitado. He necesitado llegar a casa y ver tu silueta en la puerta. He necesitado esa mirada escudriñadora que sabría que algo iba mal con sólo mirarme. He necesitado ese andar tras de mí cuando te respondo "nada, ya hablaremos" y tu insistencia hasta conseguir por saturación mi confesión. He necesitado tu presencia, tu silencio cómplice mientras escuchas, tus comentarios de apoyo, de comprensión. He necesitado un largo y profundo abrazo y tu pequeño hombro sobre el que forzar un mililitro de llanto. He necesitado tu calor, tu mano sobre la mía, tu empatía emocional.
Sí, hoy te he necesitado. Pero no como habitualmente. Hoy TE he necesitado.