29 diciembre 2021

28

Un año después.

No estaba hablado. No fue pre, ni siquiera meditado. Mismo día. Misma hora. Mismo lugar. Y allí estaba ella. Y allí estaba yo. 

Un año después.

Nos miramos. Nos sonreímos con la mirada. Y nos fundimos en un abrazo. Largo. Más largo que nunca. Más largo que siempre. Ojalá eterno. 

La bella estatua de hielo comenzó a derretirse entre mis manos. Y descubrí que era humana. Que su corazón no era de hojalata. Que su fortaleza escondía un pajarillo necesitado de cuidado, cariño, comprensión... y un diccionario hecho a medida.

Qué dificil fue siempre sacarle dos palabras. Abrir sus puertas. Traspasar sus pétreas murallas. Y ahora, que ya no somos, nada, los muros se derrumban, y el agua fluye sin parar por las enormes ventanas de su cara. Y se me empapa el alma, se me embarran las entrañas, se me mueren las pisadas.

Tienes que sanar. Tienes que salir, por una u otra puerta. La que mejor te haga. La que menos duela. La que te haga más feliz, o menos sufrir. Pero sal. Anda. Ya.

Te quiero, me dijo. Ahora, que no somos. Nada. Un último abrazo. Te quiero, repitió. Mucho. 

En ese preciso momento, comprendí que la había perdido para siempre...
 

12 diciembre 2021

Mañana

 






 

Mañana. Mañana seré feliz. 

Cuando pueda cambiar de trabajo, seré feliz. 

Cuando gane más dinero, viviré mejor, y seré feliz. 

Cuando pueda comprarme una casa, vivir por mi cuenta, seré feliz.

Cuando encuentre el amor, seré feliz.

Cuando encuentre pareja y me quiera, seré feliz.

Cuando me quiera de verdad, seré feliz.

Cuando por fin esté contigo, seré feliz.

- Hola.

¿Quién eres?

- Ven

¿Cómo?

- Hora de partir.

Pero aún no he conseguido trabajo, ni dinero, ni casa

- Ven

Pero no he encontrado el amor, ni quien me quiera de verdad, ni...

- Ven

Déjame al menos estar con ella, poder ser feliz... No he tenido nada. Al menos, déjame tenerla....

- Lo has tenido todo.

No

- Te tenías a ti mismo. Ven. Hora de partir.

 

30 noviembre 2021

Un principio


 

 

 

 



Continúa. Lo estás haciendo bien.

Un día te mirarás al espejo y ya no verás esa sombra gris en la que te has dejado convertir

Y  descubrirás algo parecido a una sonrisa. Es un principio.

Un día escucharás una canción, o dos, o tres, y no presionarás inmediatamente Next

Y podrás disfrutarla (s) con algo parecido a una sonrisa. Es un principio.

Un día abrirás el armario y te apetecerá ponerte guapo (o intentarlo)

Y tirarás toda la ropa vieja, amplia, muerta

Y saldrás a la calle buscando un escaparate que te diga “entra”

Y mandarás a la mierda el presupuesto mensual con algo parecido a una sonrisa. Es un principio.

Un día podrás entrar en la galería de tu móvil sin miedo a encontrar según qué fotos

Y no tendrás el impulso de eliminar cientos de ellas, o algunas

Y cuando las encuentres las mirarás con algo parecido a una sonrisa. Es un principio.

Un día encontrarás a quien tus lunares no le parezcan lindas pecas hoy y repugnantes verrugas mañana. Alguien para quien las palabras, las ideas y los hechos vivan en armonía. Alguien que te acepte, pero de verdad, y que quiera trabajar contigo para mejorarte, sin censura. Alguien que de verdad lo dé todo por ti. Alguien por quien seas capaz de volver a darlo todo, y que sea capaz de verlo, sentirlo, disfrutarlo. De momento es un deseo imaginado con algo parecido a una sonrisa. Es un principio.

Un día mirarás atrás… y ya no verás nada. Quizá esto no lo hagas con una sonrisa, porque es triste.

Pero bueno… Es un principio.

 

19 noviembre 2021

Soltar

 









El arte de Soltar...

Lo que no es tuyo, no te pertenece. Lo que no quiere quedarse, debe ser soltado. No importan las causas. No importan los modos. No importan las excusas. Si no quiere quedarse, debe ser libre, debe volar. Y lo que es más importante: si no quiere quedarse, no debes quererlo a tu lado. Por que...¿para qué vas a querer retener a quien no quiere estar contigo? No tiene sentido. Pero duele, por supuesto. 

Duele.

Y eso es algo que todos debemos aprender: nadie nos pertenece. No tenemos derecho a insistir, a coaccionar. No tenemos derecho al chantaje, a la manipulación. Pero no nos resulta fácil, sobre todo a las almas románticas. Máxime cuando creemos haber encontrado a alguien muy especial. ¿Cómo dejar que se vaya? Más difícil aún: ¿Cómo decir adiós? ¿No ve que está equivocada? ¿No ve que se va a destrozar la vida? ¿No ve que no ve?

Blablabla. No somos el padre ni la madre de nadie. Detrás de cada sincera y cándida advertencia severamente trágica sobre su forma de autodestruirse, se esconde una realidad irrefutable: el miedo a que todos aquellos negros augurios en realidad no sean sobre su vida, sino sobre la nuestra. El temor al dolor, a la angustia. Al desamor. A quedarnos vacíos sin él, sin ella. A no volver a encontrar a otra pareja igual. O mejor.

Ya nadie se muere de amor. Si acaso, se mata. Pero en ese caso el amor no será la causa, sino el detonante. Eso es lo que he pensado siempre. A veces, no obstante, cuesta tenerlo claro. A veces sentimos que no es así. A veces queremos, creemos morir. Y rezamos por no despertar. Estúpido, ¿no? ¿Quién merece que mueras por ella, por él (la corrección de género me mata, a fe mía)? ¿Merece acaso que sufras, que desees acabar con tu propia vida alguien que te está abandonando? ¿Que ya no te quiere? ¿Que quizá no te quiso nunca? ¿Que nunca se molestó en saber cómo necesitabas ser querido? ¿En esforzarse por llevarlo a la práctica? La respuesta a todas las preguntas es sólo una. Esa persona se va, posiblemente a refugiarse en los brazos de otro, o a esperar el momento adecuado para hacerlo. O a su lado, que está más a gusto (ya jode que prefiera un compañero de piso a un amante/amador) O sencillamente se va porque no te soporta. Y quizá tenga razones para ello, tantas como tú. Merece una digna despedida. Mereces una digna despedida. Y nada más.

El arte de soltar. De soltar al otro. De soltarse a uno mismo. De desprenderte de quien no te quiere. De volver a quererte a ti.





07 octubre 2021

Ciclo

 

Y con esto se cierra el ciclo.

Ya no llueve por fuera. Ya todo es en blanco. Y negro. Ya no hay sueños, ni llantos, ni besos. Ya no hay risas, ni abrazos, ni miedos. 

Ya el futuro es pasado, ya el presente está muerto. Ya los ojos no brillan, ya los gritos son ecos. De placer. O no.

Ya todo es la nada. Ya no fuimos, ni seremos. Ya está todo acabado. Ya todo está hecho. Ya todo mataste. Ya todo yo. Ya. Muerto.

Siempre nos quedará París... en nuestros sueños.

05 octubre 2021

Aforismo

 

"El orgullo es el único veneno 

que te puede intoxicar

si no te lo tragas a tiempo"

 

 


 

                                    

 

                                        


Nunca más

Y sin fuerzas para caminar, se fue arrastrando hacia la ventana. La fortaleza fingida en el momento de la lucha dejó paso, en cuanto la puerta encajó en su lugar con sonora expresión de desdén,  al enorme socavón que deja la nada cuando es el único espacio ocupado en el pecho. A una distancia prudencial pudo observar la mancha blancuzca iluminar tras largo rato el sucio asfalto hasta desaparecer, tan rápido como desaparecen las ilusiones que tanto cuesta crear y más aún alcanzar.

El amanecer le encontró despierto, al menos de mente. Se sentía fuerte, bien. El chute de adrenalina, testosterona y alcohol aún daba vueltas por su interior y le impulsaba hacia la cocina en volandas. Desayunó lo que pudo, pues el estomago era la única parte de su cuerpo en la que los restos de la batalla habian hecho mella. Se vistió y con decisión abrió la puerta de la calle. Enseguida la euforia dio paso a la desolación. Esparcidos por doquier se podían encontrar los restos del naufragio. Papeles, cristales, madera, sonrisas muertas como muertos son los sueños... le devolvieron a la realidad. Dura realidad. Cruda.

Así somos los humanos. Podemos ser adorables, encantadores, amorosos, tiernos y sensibles. Inteligentes. Casi perfectos. Pero, sin saber muy bien cómo ni por qué, sin predecir el cuándo, nos volvemos frios. Duros.  Despiadados. Damos y recibimos odio y crueldad de y a quien nunca sospechamos. Nunca. Y el resultado es la desolación. Sin más. Desolación.

Con el corazón encogido y el cuerpo ergido -a penas duras- se dirigió al trabajo. Ya no se sentía tan fuerte. Ya no se sentía tan entero. Ya no se sentía ni tan bien. Mientras progresivamente se venía abajo, ella, desde el otro lado del universo, se elevaba de sus cenizas hasta mostrarse grande, poderosa, feliz. Libre y liberada. ¿De qué?, se preguntó él. Él, que lo había dado todo. Él, que había dejado su orgullo y amor propio entre las mondas de la fruta nocturna para esperarla, guiarla, apoyarla, retenerla. Él, que había abandonado lo más preciado para estar con ella, para adorarla y colocarla en un altar. Él, que había ejercido de padre, madre, confesor, sicólogo, mientras progresivamente iba cayendo en una depresión en la que aún se ahogaba al recordar.... Él, que en muy contadas ocasiones había recibido el reconocimiento merecido, un reconocimiento que tampoco buscaba, pues sólo pretendía ayudarla a ser libre.... Él se preguntaba ahora: ¿Por qué? ¿Por qué ahora acepta por fin la libertad que le ofrece, pero para huír de él?

La vida tiene esas cosas, amigo. Haz bien, pero mira muy bien a quién. Si curas las alas de un pájaro herido, si le abres la puerta de su jaula dorada, volará... pero no a tí. Para quien ha vivido siempre en cautiverio, su prisión es su hogar. Es lo que conoce. Es el síndrome de la mujer maltratada. Cuando le curas las heridas, a menudo vuelve con su agresor... y si te dejas, te mata a tí.  

Sanarás, amigo, sanarás. No tengas duda. No volverás a ser el mismo, lo sé. No creerás en el destino, ni en el AMOR así, con mayúsculas. Los trozos arrancados a girones de tu alma serán remplazados por callo, no por ternura. No volverás a adorar a nadie como lo hiciste con ella, y será injusto, sí. Pero así es, así somos. Desconfiarás de quien se acerque para acariciarte, pensando que te va a golpear. No te entregarás al cien por cien, ni creerás en Dios cuando le hagas el amor, si se lo haces. Tus muchos años serán esos y más, no como con ella. No te fundirás con el universo cuando la beses, ni desearás morir entre sus brazos. No lo darás todo, absolutamente todo, por quien pueda no valorarlo o echartelo en cara. No te preocuparás por ella si antes no se preocupa por ti en igual medida, por temor a recibir reproches por tu atención y angustia ante su mal. No te desgastarás hasta convertirte en una sombra de lo que fuiste por cambiar y agradarla, pues temerás que igualmente aproveche cualquier oportunidad y se vaya. No maldecirás y dirás a gritos "NUNCA MÁS" mientras dejas tu puerta siempre abierta por si decide regresar.

Serás injusto con quien no lo merece, sí. Pero habrás aprendido una lección, o deberías, muy importante: Jamás, JAMÁS, dejes de quererte a ti mismo por querer a alguien más. Jamás, JAMÁS quieras a otra persona más que a tí mismo. Porque el amor comienza por tí y hacia tí. Y el amor propio no se puede nunca entregar, pues entonces no serás nada, y como nada te tratarán... y como nada te dejarán. Y cuando quieras recuperarlo, ya será demasiado tarde. Ya no serás quien eras, y ya no te querrán. Nunca más. 

15 septiembre 2021

Tengo










Tengo

Tengo la lluvia, bendita lluvia, que limpia mi interior y despierta mis sentidos con su color monocromático y olor a madre tierra.

Tengo la brisa cálida y fresca del fin del verano, del comienzo de mi otoño. Mi querido otoño.

Tengo la delicadeza de las gotas de rocío, el tacto de la piedra y sus secretos, el ruido de la tierra al caminar.

Tengo los susurros de las hojas de los árboles cuando tímidamente son cortejadas por el viento, que me cuentan tantas cosas que no siempre quiero oír.

Tengo el aroma a madera y lavanda, a tierra mojada y hierba recién peinada.

Tengo a mi amigo y confidente, de sonrisa blanca y negra, a quien le cuento mis más íntimos secretos y con quién lloro y grito cuando no puedo hacerlo de otra forma. Tantas veces...

Tengo un gran tesoro no siempre valorado que se llama familia, ascendente y en descenso elevadísimo. El amor incondicional existe. Doy Fe.

Tengo dos ojos para admirar la belleza escondida tras las apariencias. Dos oídos para escuchar la música en cada sonido. Dos manos para sentir y amar, una boca para amar y besar. Mi piel y mis placeres.

Y tengo un corazón, roto tantas veces, remendado con telitas de ilusión y bordados de esperanza. Un corazón que aún late, un corazón enorme y vivo, reservado para quien un día lo quiera y sepa valorar.

Tengo. 

Sigo vivo, joder. Sigo vivo.






10 septiembre 2021

SOMOS


 

 

 

 

 

 

Somos.

Tú y yo somos. ¿Verdad? Somos. Claro que sí. Somos. Pero...¿Qué somos?

Somos... Gotas de lágrimas de rocío de humedad de nieve y lluvia. Acaso gotas frescas sobre un capó ardiendo. Nada más.

Somos... Imágenes en color de un pasado en blanco y negro y sepia y gris y ambar brillante y azul... muy azul. Acaso figuras raras veces congeladas en formato digital. Nada más.

Somos... El suspiro de dos cuerpos que se anhelan a diario. Al diario. La exhalación profunda de un deseo interrumpido, de un reloj que ya no espera. Acaso tiempo extra rescatado aquí y allá, tan escaso siempre, tan vacío a veces. Nada más.

Somos... El latido triste y solo que tantas veces se soñó golpeando a doble tempo, bateando compases de piano dolce a presto agitato pero siempre, siempre ligato. Acaso notas sueltas de acordes de abrupta realidad inmisericorde. Nada más.

Somos... Notas sueltas, negras cada vez más separadas por silencios. Ecos de canciones que decían tanto, prometían más y se quedaron en ... poco. Muy poco. Casi nada. Acaso el reverb distorsionado de mensajes ocultos transformables en señales de un destino que a la postre no fue más que fantasía pueril de dos llamas que terminaron apagadas. Nada más.

Somos... Recuerdos de un futuro inexistente, aspas en un calendario cuyo día señalado nunca llega. Tantos días. Tantas páginas arrancadas de la pared del alma... Acaso ilusiones de planes de proyectos de viajes y descansos y descartes de tantos, tantos sueños. Nada más.

Somos... El trayecto más corto, el proyecto más lento, el olvido más largo. La lucha contra los elementos sin capa ni casco, sin armadura ni espada. Con las manos rotas, la piel rasgada, la mente destrozada y las victorias... tan escasas. Tan escasas. Acaso momentos de entrega y decenios de ausencia inagotada. Inacabada. Nada más.

Somos... El polvo de dos estrellas tan distantes, tan lejanas, que al acercarse provocaron tal perfecta fusión de amor que derivó en agujero negro, muy negro, que las engulló desintegrándolas. Acaso polvo brillante que con los días se apaga, para quedar consumidos y convertidos en... Nada más.

Somos... La más estúpida demostración de la más estúpida estupidez humana. El crimen más aberrante, el regalo más grande tirado al contenedor sin reciclaje. El desencuentro de lo imposible, el desprecio de la vida, del amor, del todo... ¿Somos todo? Somos nada. Nada más. 

Somos... Las manos entrelazadas desenlazadas. Acaso nada. Nada más.

Somos... ¿Nada?  

19 agosto 2021

It won't rain all the time

 

"It won't rain all the time, your tears won't fall forever"

Todo pasa. Casi. Cada alma inquilina arrancada a las bravas, sin anestesia ni previo aviso, se lleva enganchada en sus espinas jirones del corazón. Rotos con vocación de destrozos, rasgaduras con ínfulas de grandeza. El aire que penetra por ellas reseca las paredes, y cada vez cuesta más bombear amor. A veces duele tanto la herida que no acaba de cerrar, ni siquiera en falso. Y eso, a diferencia de la efímera promesa etena, dura toda la vida.

Así es y así será, lo sospecho. No seré quien disimule, o lo enmascare, o lo desprecie. Fue grande, muy grande. Y me hizo creer grande, muy grande. Tanto que confundí futuro con quimera. Soy culpable, lo confieso. Culpable de volar, vivir, soñar. Culpable de pensar con el corazón, y no amar con la cabeza. Culpable de creer en lo imposible y luchar por ello, cuando no me lo pedían.

No me arrepiento. De ninguna relación. De todas he aprendido algo. Y esta vez no iba a ser menos. Aprendí que la vida es como es; que la gente no cambia, y mucho menos por que alguien se lo pida; que no merezco lo que pido, que no es tanto -por lo visto- lo que doy, que no valgo el 'sacrificio'. Que no puedes exigir que te amen como tú lo haces, aunque sea lo justo y necesario. Que quererlo todo es 'pedir siempre más' para quien no es capaz de darlo. Que no quiero amor a medias, y que eso es mucho más.... de lo que a veces te pueden dar. 

Que las señales son bobadas, que la fe no mueve nada, y que no tengo remedio.

Que el orgullo mata más aún que la cobardía; que no permite ver ni entender y, así, siempre irás a ciegas, distorsionando la realidad. Sin examen de conciencia. Sin comprender ni una verdad. Sin pedir ni un sólo perdón.

Que para un guerrero sin coraza renunciar y retirarse a tiempo no es vencer. Es una triste derrota. Y que he de lamer yo mismo mis heridas, tumbado en la orilla del camino, aguardando sin molestar a nadie el fin.

Nos vemos en el sueño de siempre. Allí estaré, aguardando por la vida que prometiste.

(He intentado terminar de forma bella este relato, pero es imposible. Cómo convertir el fin en flor?)


It won't rain all the time



30 julio 2021

A veces


Son etapas. Etapas en las que buscas, necesitas apoyo. Como sea, donde sea. Cada cual a su manera. 

Hay quien ante una elección entre A y B busca soledad y se aleja, pero sólo de B. Y el resultado, como es lógico, es de lo menos esclarecedor, aunque pueda parecerlo. O quizá sí, depende. Es tan importante la perspectiva... Siempre recuerdo la escena de "El club de los poetas muertos", subiendose los alumnos a la mesa para comprobar cómo un punto de vista distinto hace que un mismo, hecho, lugar, aparezca completamente nuevo...

Hay quien ante una situación oscura busca ayuda en los psicólogos, con lo que eso supone de peligro. Es menester tener en cuenta la valía del profesional, la información que le proporciones y cómo se la proporciones... A menudo, el resultado de una información sesgada o mal proporcionada es desastroso.

Hay quien en esa misma situación, realiza ejercicios de introspección. Como llevo haciendo toda la vida, pero más profundamente. Se pregunta las cinco"W" (en inglés): Qué, quién, cuándo, dónde y por qué. Y a partir de ahí, matemática pura: ecuaciones, silogismos, axiomas y corolarios. Nunca fui bueno en matemáticas. Aunque me gustan...

En estas he andado últimamente, a mayores de buscar información aquí y allá, consejos y terapias varias, dentro y fuera. Pero nada formal. A mi aire, como siempre. Desgranando trigo entre paja y fango, encontré, hace ya un tiempo, una cita atribuída a Frida Kahlo, que lleva días en mi mente: "A veces tienes que olvidar lo que sientes y recordar lo que mereces". Interesante. Contundente. Demoledora.

Y es que somos tan simples a menudo que creemos que aquello que queremos es aquello por lo que vale la pena derramar hasta la última gota de sangre. Y no siempre es verdad. Muchas más veces de las recomendables nos empeñamos en perseguir un sueño porque en su momento tenía visos de convertirse en realidad, o queríamos creerlo. En ocasiones sentimos algo fuerte, intenso, especial, único por alguien, y eso nos lleva a la cuestionable creencia de que tenemos que conseguirlo sí o sí. Porque es lo que necesitamos. Porque es lo mejor para nosotros. Otras el objeto de nuestros anhelos no es una persona, sino una cosa, un trabajo, una situación. La perseguimos, trabajamos, echamos fuerza, voluntad y lágrimas en el empeño. Suele ocurrir que casi nunca conseguimos nada de ello.

Pero a veces, sólo a veces, la vida es tan hijaputa que nuestros sueños, aquello por lo que hemos trabajado, nos lo concede. Todo bien, a priori. Felicidad e ilusión, alegría y esperanza. Y es entonces, justo en ese momento, en el mejor momento, cuando nos damos cuenta de que lo que queremos, lo que sentimos... no es lo que merecemos. Y ese instante es perturbador, dramáticamente desestabilizante. ¿Para qué entonces tanto esfuerzo? ¿Para qué tanto trabajo, tanto empeño, tantas lágrimas? ¿Para qué tantas noches sin dormir, si lo que te espera después es justo eso, más noches en vela?

No siempre lo que queremos, lo que obtenemos, es lo que merecemos. Es así. Quizá lo que hemos conseguido no sea todo lo que podemos conseguir. Quizá aún queda zumo en el limón para llenar el vaso de nuestras necesidades. Quizá cortando la parte golpeada, el resto sea perfectamente satisfactorio, refrescante y vitamínico. Vida. Por eso soy inconformista. Cada vez menos, paradójicamente. La edad pareciera que lleva a ello, pero también lleva a establecer otra serie de prioridades y tener en cuenta otros factores, propios y ajenos. Pero quedarse con el vaso medio lleno cuando lo necesitas hasta arriba, habiendo zumo de sobra que extraer... me parece una estupidez. 

¿O... no?

 P.D. 31-07.

Mercy

05 marzo 2021

Eso... y mucho más (Reeditado)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un 19 de febrero de 2009 escribía esto. Sigue vigente hasta la última coma.

"Una mañana de sol. Un paisaje verde. Multitud de colores, tonalidades, olores. Sonidos de paz, risas, brisa cálida. Carreras por el campo. Retoces entre la hierba. El olor a tierra mojada. La lluvia chispeante. La tormenta voraz y unos enormes tubos en los que resguardarse mientras el suelo crepita tenuemente al caer el agua acariciante. 

Un atardecer en la playa. Un sol que comienza a descender en la línea del horizonte, enorme, anaranjado, incandescente. El cielo multitímbrico, estratificado de menos a mas, de más a menos. El vientecillo que mima los cabellos, que besa la piel. La arena como ergonómico asiento, como lecho ideal, como voyeur privilegiado de caricias y sonrisas con los ojos cerrados. 

Una cena a la luz de las sempiternas horteroides y, a la vez, entrañables velas. Música de piano de fondo. Unos platos exquisitos elaborados con los más elementales ingredientes, pero sazonados con la magia del momento. Dedos que se rozan como sin querer al pasarse el pan. Ese brillo en los ojos producto de algo más que el reflejo de la tenue luz. Esas ansias vitales de besar, contenidas tras la copa de vino. La piel sobre la piel mientras duermo abrazado a tu cintura y agarrado a tus pechos. Y hacer el amor. Fabricarlo, revisarlo, reinventarlo, superarlo, terminarlo... para volver a empezar. Y así toda la vida...

Entenderme con sólo mirarme. Leer tu alma con sólo mirarte. Compartir tu alegría. Sufrir mi dolor. Abrazarte en tus momentos malos acariciando tu pelo y apretando tu cabeza sobre mi pecho. Dejarme rezungar como un niño cuando algo me disgusta, y hacerlo con una media sonrisa. Besarme para finiquitar mi estupidez en esos ratos malos. Ilusionarnos por la mínima nimiedad. Discutir -que no pelear- acaloradamente por cualquier tontería divergente en nuestros criterios. Acabar la discusión haciendo el amor en el sofá. En la cocina. Sobre el lavabo o en la taza del baño. Contra la pared del pasillo. Sobre la encimera o en el suelo del salón. Bueno, también en la cama, por qué no... Pensar en plural, aún cuando sean proyectos individuales de cada uno. Ser lo más importante, sin ser lo único. Pero lo más importante. Escucharme con una sonrisa o una lágrima mientras derramo mi espíritu sobre las teclas del piano. Compartir tus proyectos, ayudarte en tu trabajo cuando vuelves a casa, y recibirte con un beso. Y que me recibas con un beso. Que me cuides como a un niño. Cuidarte como a una niña. Amarte como nunca, hasta amarte como siempre. Y que me ames igual. Que me tengas paciencia. Mucha paciencia.

Que aceptes mi situación con comprensión. Que, con el tiempo, llegues a amar a mis hijos -casi- como si fueran tuyos. Que entiendas lo que son para mí. Que intentes entenderlo.

Eso, y mucho más, es lo que necesito de una relación. Eso, y mucho más, es lo que quiero sentir contigo. Cuando aparezcas. Si apareces.

Eso. Y mucho más..."

02 marzo 2021

No es fácil


 

 

 

 

 

 

 

 


No es fácil. Tener ganas de escribir y no saber de qué. Nuevo. Querer purgar el aire estancado y no saber cómo. Contar y cantar, cantar y tocar, derramar prosa por mis dedos y que cada letra, cada nota hable de ti. No es fácil, no... 

No es fácil aceptar el monopolio absoluto, la opa hostil de tu corazón sobre mi mente. Querer volar a sorbos y sentirme plácidamente encadenado a tus manos. No es fácil, no...

No es fácil. Necesitar tus gestos, tus caricias, tus detalles y lamentos. Por no estar. No es fácil. Reconocer que estás pegada, tanto, que a veces arranca girones de alma cualquier movimiento brusco por tu parte.. No es fácil, no...

No es fácil asumir la responsabilidad de haber domesticado a este lobo estepario, y no pensar que cada vez que se te acerca quiere atacar y no recibir caricias. No es fácil, no...

No es fácil. Sentir el vacío, la soledad profunda cuando no estás. Sufrir el vacío, la soledad profunda a veces, cuando estás. No es fácil. No... 

No es fácil vivir con el anhelo de lo que no tuve. Con la nostalgia de lo que aún no tengo. Con la tristeza de cada segundo recluido en mi torre, viendo tu luz tan, tan lejos... No es fácil, no... 

No es fácil. La continua exigencia de vendaje de este viejo corazón ajado. Cada día más, y más, y más... exigencia... más, y más y más... vendaje. No es fácil. 

No es fácil que dependa tanto de una mirada amable, de un gesto de exclusividad, de una palabra adecuada en el momento preciso, casi clarividente... Que tanto amor derrochado inunde tus pulmones si lo respiras, y te ahogue.

No es fácil. No para ti. No. Para ti.


Mercy

 

08 febrero 2021

En esta vida llena de miseria y de barro, de vulgaridad y egoísmo, de vanidad y estulticia... existes TÚ.

En esta realidad manchada de basura y mediocridad, desesperanza y decepción, desconchones de moho en las paredes del alma... existes TÚ.

En esta cotidianeidad abrumadora, donde la maldad y cobardía  me hunden en la desesperanza y la pesadumbre, de donde huyo por no volver a caer... existes TÚ.

En este universo de podredumbre interior, de peste emocional, de belleza vacía y sin sentido... existes TÚ.

En esta existencia de la que me escondo y me arrepiento, de la que huyo, rehuyo y reniego, cuyo olor a cerrado provoca la nausea de mi mente... existes TÚ.

TÚ eres nota discordante, generosidad y palabra amable, gesto abierto, mirada limpia. TÚ.

TÚ eres olor a vida, punto sobre la coma, rayo de esperanza, mi motivo de creer. TÚ.

TÚ eres la alegría, la risa a borbotones. La bondad y valentía, que no consiste en no tener miedo, sino en ser capaz de luchar para vencerlo, aunque te cueste -y mucho- y conseguirlo. TÚ.

TÚ eres la belleza interior, el alma más grande que el pecho, el cuerpo imperfecto más perfecto. TÚ.

TÚ eres la definición de bondad, de altruísmo, la razón por la que he vuelto a creer en Dios. O a estar en ello. El motivo por el que aún mantengo un mínimo de confianza en el ser humano. TÚ.

TÚ eres  aquello por lo que deseo que llegue la mañana. Por lo que no me da miedo cerrar los ojos cada noche. Eres la fuerza motora de mi vida, la creencia en un futuro, en un mañana mejor. TÚ.

TÚ me ayudas a luchar contra mis demonios, aunque me enseñes los tuyos. Tomas mi mano y me elevas a tu personal cielo, ese lugar en el que me siento seguro y al que llego cuando estoy entre tus brazos, vencido como un niño. TÚ.

TÚ me llenas de ilusión, de fe. Tú has hecho que mi corazón vuelva a sangrar. Antes de ti era un muerto emocional. Hasta que miré tus ojos, y descubrí en ellos lo que nunca pensé encontrar. TÚ.

TÚ me has revivido. Has conseguido que vuelva a emocionarme como un crío, que vuelva a creer en el Amor. Has logrado que vuelva a SENTIR: Placer, Dolor, Pena y Gloria. Tristeza y Felicidad. Has conseguido que vuelva a vivir. TÚ.

TÚ has dibujado en mí  sonrisa con hoyuelo, risa con estruendo, cara de tonto. Más. Me has vuelto a hacer FELIZ. TÚ.

Sí tú quieres, recorreré cada jardín hasta encontrar la rosa más bella, aquella que pueda ser mínimamente digna de ti. Pero no me flageles con sus espinas. Si tú quieres, moriré una y mil veces si con ello consigo pagarte una mínima parte de todo lo que has hecho por mí. Pero no me mates tú, porque no volveré a vivir por ti.Si tú me dejas, dormiré a tu lado, en tu cama o en tu alfombra, si con ello te sientes más protegida de tus miedos. Pero no me utilices para limpiarte barros ajenos. Si tú quieres, te cobijaré bajo mi brazo, donde la lluvia o el frío de la vida no podrán calar tus huesos. Pero no me dejes siempre a la intemperie. A mi edad, los resfriados son mortales. Si tú me dejas, estaré a tu lado para sostenerte, apoyarte, protegerte, refugiarte. Para que nunca más vuelvas a estar sola. A sentirte sola. Para que ningún mal pueda hacerte el más mínimo daño. Pero no me utilices como parapeto ante las balas de tus decisiones.

Si tú me dejas, tomaré tu mano y no la soltaré. Nunca. Porque nadie, nadie, ha hecho siquiera una milésima porción de todo lo que has hecho, haces y harás aún por mí. Porque nadie, por mucho amor que haya sentido, ha logrado quererme. Como TÚ. Así que no dejes de hacerlo nunca, pero recuerda que el amor se demuestra, siempre, en los pequeños detalles.

Déjame abrazarte. Déjame fundirme en un abrazo eterno. Déjame alimentarme de tu corazón latiendo fuerte y alterado junto al mío. Atraviésame con tu energía mientra mi pecho sana acariciado por el tuyo, apretado, agradecido, en paz...

Si tú quieres... Este día tan especial será el más especial de todos tus días.Y mañana, igual.

Este es mi regalo. Es poca cosa, pero es para tí. Sólo. Todo. Yo...

Si me das a elegir...

14 enero 2021

De Menos

Y así, de repente, he empezado a echar de menos.

Echo de menos, por ejemplo, cuando te acuestas a mi lado y apoyas tus rizos sobre mi pecho, y te duermes en el acto mientras respiro el perfume de tu adolescencia.

Echo de menos despertar cada mañana y tardar en salir de entre las sábanas, impregnadas de este amor a fuego medio y que mantienen el calor de nuestra piel.

Echo de menos desayunar mientras planeamos la jornada de trabajo y encarando el día de una forma diferente pues, a tu lado, todo cobra un nuevo sentido. Todo cobra sentido. Todo.

Echo de menos esos largos paseos cobijada bajo mi brazo para resguardarte del frío y de los miedos. La sensación de entrelazar tu mano libre de anillos con mis dedos como único ornamento, mientras a nuestro paso la gente envidiosa rezonga por lo buena pareja que hacemos. Qué hacemos…

Echo de menos tu risa tonta cada momento, tu sonrisa de trasgo pícaro e ingenuo. A la vez. El manojo de nervios que ya no es, la tranquilidad de cada instante, el tiempo compartido sin descanso ni descanso. Tu bondad, siempre.

Echo de menos nuestros viajes a París, paseando por los bulevares, besándonos en cada esquina, con mis manos rodeando por la espalda tu cintura mientras tu cabeza se inclina sobre la mía rememorando viejos tiempos y mejorándolos, a poco; observando el skyline de la ciudad desde el Pont Neuf; subiendo las interminables escaleras de Montmartre para descubrir que, el final del largo y agotador camino, ha merecido la pena. Dando sentido, una vez más, a la mismísima ciudad.

Echo de menos esos escasos momentos de genio desatado que duran suspiro y medio bajo el bálsamo de mis manos donde tú y yo sabemos. Y el abrazo subsiguiente hasta que resulta imposible identificar las fronteras de la piel. Cuánta paz, morena mía. Cuánta paz.

Las mañanas y las noches, los domingos y festivos. De guardar. Las comidas y las cenas, los desayunos y me meriendas. Los dóndevamos y los nosquedamos, las telarañas del sofá y todas las promesas. Cumplidas. Beberte y comerme, y viceversa. Los planes con la nenita y el cuento para dormir. Nos.

Qué le voy a hacer. Aún no te has ido, porque apenas has llegado. A penas. Y ya echo de menos esta nostalgia senil del futuro perfecto de un presente ya pasado…