13 junio 2012

Difícil

Hoy. Ayer. Anteayer. Te. Te. Te. No. No. No… Hay noches que duran siglos. Rayos de luz que acaso un parpadeo. Así son las cosas. Ese es el status quo. Oscuridad eterna. Brillos deslumbrantes, cegadores… efímeros. Mi corazón, de chicle. Se estira, encoge, vuelta a estirar. Se rasga, recompone, vuelta a rasgar. Se acaban las palabras, se agotan los consejos. Y con ellos las mínimas expectativas creadas al calor del embrujo de la luz.

No es culpa tuya, no es tu voluntad. Con esa me basta. No son tus ganas, no es tu utópica e infante ilusión de sube y baja. Esa (no) me sobra. Sencillamente es lo que hay. No se puede pedir más. Seguro que en el mundo millares hay que se verían satisfechos con todo lo que ofreces. Seguro, también, que otras muchas desearían recibir lo que yo doy. Pero no es tu caso. No es el mío. Fácil solución. Difícil satisfacción. Es lo que hay. Es lo que hay.