28 enero 2022

Partisano

 

Y aquí nos encontramos, mi corazón y yo, sin saber muy bien qué hacer.

Embarcados en una lucha en la que conseguimos pequeñas victorias y grandes derrotas.

Desperdiciando amor congelado en suspensión entre los hielos. Roto y despreciado contra el suelo de la ignorancia e indolencia.

Derrochando caricias entregadas al aire, proyectos escritos en el viento, susurros lanzados a la brisa sorda de las hojas secas del otoño del invierno.

Somos legionarios. No sabemos hacer otra cosa. Luchar hasta el fin, en pro de una causa perdida desde el principio.

Fieles defensores de quien nos lo pide. De quien no lo pide. Soldados mal queridos y pagados con migajas de cariño y  mendrugos de indiferencia.

Pero es lo que hay. Somos guerreros perdidos en los bosques del desprecio, convencidos de que la victoria es posible,  que recién se han dado cuenta de que la guerra hace tiempo terminó.

Y ahora no sabemos qué hacer. No estamos preparados para entregarnos. La rendición no va en nuestro ADN. Tampoco hay para nosotros razón de ser. Ya no tenemos rey ni señor, somos apátridas sin causa ni razón. Nuestro país de los sueños ya no nos quiere, sólo nos utiliza para breves misiones con pena pero sin gloria.

Somos partisanos. Partisanos del amor.