Cada uno por su lado, recorrieron caminos y montañas, sendas y autopistas. Vadearon ríos y lagos, charcos y océanos. Se adentraron en junglas y bosques, áridas estepas y abruptas selvas. Pasearon iluminados por la tenue luz de una cerilla, pensando que les amparaba el fulgor de una estrella… y se quemaron los dedos cada vez. Pero siguieron caminando. Siempre hacia delante. Cuando el cansancio les venció, descansaron al margen de la senda, por momentos unas veces, por días y semanas otras. Y aunque el desánimo amenazaba con hacer mella, no cejaron en su empeño. Cuando el destino te lleva hacia delante, parar es morir. Y la muerte no es opción. Nunca.
Los guijarros de la vía hicieron llagas en sus pies. Sentados en la orilla, descalzos, ateridos, hicieron un alto en pro del necesario descanso. Miraron al horizonte. Entonces ocurrió. A través de la bruma y el rocío, cruzaron sus miradas. Fijaron sus pupilas en las del otro. Y se conocieron. Se reconocieron. “Llevo toda la vida buscándote, antes aún de existir”, le dijo él. “Te quiero” dijeron los ojitos de ella, mientras su boca pronunciaba una hermosa palabra: “Bésame”. Rozaron sus labios, levemente. Recorrieron cada espacio, cada piel, cada pliegue. Como una oración. Como una dulce letanía. Sus lenguas se fundieron en un beso profundo, intenso, delicado, apasionado, tierno, sensible, agradecido. Regalado. Sus pieles desnudas encontraron en el otro reconfortante cobijo, aterciopelado pijama de calor. Y sus cuerpos se fundieron en un conmovedor y húmedo abrazo, amándose como nadie en la historia hizo nunca. No había sexo, no existía. No había intimidad privada, ni física anatómica. No eran dos. Eran uno regalándose a sí mismo. Rozando sus almas. Acariciándose por dentro. Dando un nuevo sentido a lo que hasta entonces habían entendido por hacer el amor. Reinventándolo. Haciéndolo único. Ofreciendo a Dios la más pura de las ofrendas. “Es el final de nuestro camino”, se dijeron.
Yo creo que no. Aquello quedará en la memoria como la más bella entrega de amor nunca conocida y, por descontado, experimentada. Y fue el final de un camino, por supuesto. Pero también, más importante, el inicio de uno nuevo. Uno por el que habían luchado, vivido, soñado, sufrido, desesperado, ilusionado, desesperanzado, sobrevivido. No se sabe dónde les llevará, ni cuanto durará su recorrido de la mano. Pero sí que saben una cosa: lleve donde lleve, dure lo que dure…habrá merecido la pena.
http://www.youtube.com/watch?v=5iXV93M-Sa8
Un espacio para mí, para escribir y, con ello, liberar mi alma en una catarsis de periodicidad aleatoria. Si, por casualidad, te encuentras con él... Bienvenid@
21 diciembre 2011
19 diciembre 2011
La leyenda del pozo maldito
Escuché tiempo ha una historia de la cual no recuerdo muy bien todos los detalles. Erosionada por el paso del tiempo en mi memoria, sólo queda el recuerdo del trasfondo y algún que otro pequeño adorno.
Hablaba de una pareja enamorada, a la que un hada (o bruja, o suegra, no lo tengo claro) maldijo mediante encantamiento al galán, quien una tarde de primavera acabó en un pozo sin posibilidad de escapar de él, pero tampoco de morir. El hada (o bruja, o suegra, no lo tengo claro) le dijo a la pobre doncella (se le supone tal atributo, es una leyenda) que únicamente desharía el hechizo si era capaz de romper el agua en mil pedazos. La pobre muchacha permanecía día y noche al lado de su amado (es una leyenda, repito) intentando en vano desfacer el maléfico conjuro. Golpeaba el agua con sus manos, pero ésta volvía integra a su estado original. Vareaba el líquido con fuerza y rabia, con idéntico resultado. Tiraba piedras, cualquier objeto a su alcance... nada. Aquella, una vez desaparecidas las ondas, recuperaba su desdeñosa homogeneidad. No obstante, la hermosa (se supone, es una... vale, vale, me callo) muchacha lo intentaba día tras día, hora tras hora, parando únicamente a tomar algún bocado y descansar del ímprobo esfuerzo.
Pasaron las lunas como pasa el recuerdo. Pasaron los tibios rayos de mayo y los calores de agosto. Pasaron las hojas en caída libérrima y arbitraria. Y llegaron las nieblas, los fríos. Las brumas, la escarcha. Una noche, destemplada por lo gélidez del ocaso, abandonó el lugar por breve lapso para proveerse de una manta en la que cobijarse. Una vez de vuelta se dirigió a la boca del pozo para desearle buena noche a su amado. Mas cuando fue a hablarle, se encontró con algo sorprendente: el frío había sido tan intenso que la superficie del agua se había congelado. Su corazón empezó a palpitar frenético como un alazán desbocado. Sacando fuerzas de flaqueza, comenzó a golpear el hielo con rabia y frenesí. Poco a poco, éste fue agrietándose hasta que, tras varios minutos de intenso trabajo, el agua, en estado sólido, terminó quebrandose en mil pedazos. En ese momento el pozo se iluminó, clareando con su brillo la negritud de la noche. El joven salió del pozo y se fundió en un largo y cálido abrazo con su enamorada, que supongo esa misma noche dejó de ser doncella. Pero eso ya es otro cantar...
De lo que nos habla esta bonita historia es del poder del amor incondicional, por un lado. Y de que, con paciencia y tesón, todo en esta vida se puede conseguir. Si combinamos en armonía una y otra moraleja, tenemos otro cuento más. El cuento del amor constante, más allá de la muerte, que dijo Quevedo. Curioso personaje, por cierto: pocos podían sospechar que tras su fachada de duro y sarcástico azote de la nobleza y de la clase media (media-alta) se escondía un corazón tan apasionado... Y colorín, colorado, este cuento ha acabado. De empezar.
Hablaba de una pareja enamorada, a la que un hada (o bruja, o suegra, no lo tengo claro) maldijo mediante encantamiento al galán, quien una tarde de primavera acabó en un pozo sin posibilidad de escapar de él, pero tampoco de morir. El hada (o bruja, o suegra, no lo tengo claro) le dijo a la pobre doncella (se le supone tal atributo, es una leyenda) que únicamente desharía el hechizo si era capaz de romper el agua en mil pedazos. La pobre muchacha permanecía día y noche al lado de su amado (es una leyenda, repito) intentando en vano desfacer el maléfico conjuro. Golpeaba el agua con sus manos, pero ésta volvía integra a su estado original. Vareaba el líquido con fuerza y rabia, con idéntico resultado. Tiraba piedras, cualquier objeto a su alcance... nada. Aquella, una vez desaparecidas las ondas, recuperaba su desdeñosa homogeneidad. No obstante, la hermosa (se supone, es una... vale, vale, me callo) muchacha lo intentaba día tras día, hora tras hora, parando únicamente a tomar algún bocado y descansar del ímprobo esfuerzo.
Pasaron las lunas como pasa el recuerdo. Pasaron los tibios rayos de mayo y los calores de agosto. Pasaron las hojas en caída libérrima y arbitraria. Y llegaron las nieblas, los fríos. Las brumas, la escarcha. Una noche, destemplada por lo gélidez del ocaso, abandonó el lugar por breve lapso para proveerse de una manta en la que cobijarse. Una vez de vuelta se dirigió a la boca del pozo para desearle buena noche a su amado. Mas cuando fue a hablarle, se encontró con algo sorprendente: el frío había sido tan intenso que la superficie del agua se había congelado. Su corazón empezó a palpitar frenético como un alazán desbocado. Sacando fuerzas de flaqueza, comenzó a golpear el hielo con rabia y frenesí. Poco a poco, éste fue agrietándose hasta que, tras varios minutos de intenso trabajo, el agua, en estado sólido, terminó quebrandose en mil pedazos. En ese momento el pozo se iluminó, clareando con su brillo la negritud de la noche. El joven salió del pozo y se fundió en un largo y cálido abrazo con su enamorada, que supongo esa misma noche dejó de ser doncella. Pero eso ya es otro cantar...
De lo que nos habla esta bonita historia es del poder del amor incondicional, por un lado. Y de que, con paciencia y tesón, todo en esta vida se puede conseguir. Si combinamos en armonía una y otra moraleja, tenemos otro cuento más. El cuento del amor constante, más allá de la muerte, que dijo Quevedo. Curioso personaje, por cierto: pocos podían sospechar que tras su fachada de duro y sarcástico azote de la nobleza y de la clase media (media-alta) se escondía un corazón tan apasionado... Y colorín, colorado, este cuento ha acabado. De empezar.
05 diciembre 2011
Perdido...?
Alguien me dijo una vez que tenía un don para encontrar el tema adecuado en cada momento. Ayer re-encontré este...
Lost? Coldplay
Just because I'm losing
Doesn't mean I'm lost
Doesn't mean I'll stop
Doesn't mean I will cross
Just because I'm hurting
Doesn't mean I'm hurt
Doesn't mean I didn't get what I deserve
No better and no worse
I just got lost
Every river that I've tried to cross
Every door I ever tried was locked
And I'm just waiting till the shine wears off...
You might be a big fish
In a little pond
Doesn't mean you've won
'Cause along may come
A bigger one
And you'll be lost
Every river that you tried to cross
Every gun you ever held went off
And I'm just waiting till the firing starts
And I'm just waiting till the shine wears off
And I'm just waiting till the shine wears off
And I'm just waiting till the shine wears off...
Perdido?
Sólo porque esté perdiendo
No significa que esté perdido
No significa que vaya a parar
Ni que vaya a seguir
Sólo porque esté hiriendo
No significa que esté herido
No significa que no tenga lo que me merezco
Ni mejor, ni peor
Simplemente me perdí
Perdí cada río que intenté cruzar
Cada puerta que intenté abrir estaba cerrada
Y simplemente estoy esperando hasta que el resplandor desaparezca...
Puedes ser un pez gordo
En un lago chico
Eso no significa que hayas ganado
Porque terminará llegando
Otro mayor
Y estarás perdido
Perdiste cada río que intentaste cruzar
Cada pistola que empuñaste se disparó
Y yo simplemente estoy esperando que se abra fuego
Y simplemente estoy esperando hasta que el resplandor desaparezca
Y simplemente estoy esperando hasta que el resplandor desaparezca
Y simplemente estoy esperando hasta que el resplandor desaparezca...
http://www.youtube.com/watch?v=UdeisIVj7lc&feature=results_video&playnext=1&list=PL0C4509604CDCF71F
Prefiero la versión sólo piano, pero este es el mejor video que he visto del tema.
Lost? Coldplay
Just because I'm losing
Doesn't mean I'm lost
Doesn't mean I'll stop
Doesn't mean I will cross
Just because I'm hurting
Doesn't mean I'm hurt
Doesn't mean I didn't get what I deserve
No better and no worse
I just got lost
Every river that I've tried to cross
Every door I ever tried was locked
And I'm just waiting till the shine wears off...
You might be a big fish
In a little pond
Doesn't mean you've won
'Cause along may come
A bigger one
And you'll be lost
Every river that you tried to cross
Every gun you ever held went off
And I'm just waiting till the firing starts
And I'm just waiting till the shine wears off
And I'm just waiting till the shine wears off
And I'm just waiting till the shine wears off...
Perdido?
Sólo porque esté perdiendo
No significa que esté perdido
No significa que vaya a parar
Ni que vaya a seguir
Sólo porque esté hiriendo
No significa que esté herido
No significa que no tenga lo que me merezco
Ni mejor, ni peor
Simplemente me perdí
Perdí cada río que intenté cruzar
Cada puerta que intenté abrir estaba cerrada
Y simplemente estoy esperando hasta que el resplandor desaparezca...
Puedes ser un pez gordo
En un lago chico
Eso no significa que hayas ganado
Porque terminará llegando
Otro mayor
Y estarás perdido
Perdiste cada río que intentaste cruzar
Cada pistola que empuñaste se disparó
Y yo simplemente estoy esperando que se abra fuego
Y simplemente estoy esperando hasta que el resplandor desaparezca
Y simplemente estoy esperando hasta que el resplandor desaparezca
Y simplemente estoy esperando hasta que el resplandor desaparezca...
http://www.youtube.com/watch?v=UdeisIVj7lc&feature=results_video&playnext=1&list=PL0C4509604CDCF71F
Prefiero la versión sólo piano, pero este es el mejor video que he visto del tema.
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