03 agosto 2025

Noche

 







Dos de la mañana.

Los grillos amenizan con cadencioso cantar la noche calurosa que resuda mi alma.

Oscuridad. Alguna luz de farola, no tan lejos ni cercana. Litros de alcohol y dos pastillas que prometen el encuentro con los dioses. 

Morfeo sonríe, el brazo sobre el hombro de Baco. Se ríen. De mí, quizás.

Pero aquí les miro. A los ojos, bajo el cobijo de las ramas de ese arbol torcido que yo planté. Todo es paz, ahora. Quisiera dormir sobre esta silla de jardín y despertar a la hora ya de dormir.

Pero ahora soy feliz. Sólo, semilleno. Semivacío, tal vez. Con los pies acariciando la tierra y mi alma presta a volar, solitaria, como le tocó ser.

Noche... ¡Cómo te quiero!