Dentro y fuera
Frío
Y el calor intenso
y la sensación de estupidez
Merecida y doliente.
A veces el alma se empeña
En dejar una rendija abierta entre su puerta
Y la esperanza generosa y sin sentido.
El gélido vendaval la cierra de golpe
Destrozando las falanges de los dedos
De los hilos del adiós
Aún contenido y susurrado
En voz bajita, mientras te alejas
Del lugar donde no debiste ir,
Al que nunca has de volver.
Paso lento, mirada atrás
Y el sueño que se desvanece
Entre el cristal y la razón.
Y con él, el vacío que crece
Y la historia, que desaparece.
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