19 mayo 2022

Tendresse


 

 

 

 

 

 

No entiendo cómo puede haber gente que no la necesite. Que no la practique. Que no la de. Que no desee recibirla. 

Teniendo la oportunidad.

La vida sería tan fácil... Un poco, un mucho de ternura. Cada día. Y el resto, Dios dirá.

La ternura es la sal de la vida, el azúcar de la felicidad. Algo pequeñito, que decía la canción. Un besito, una palabra amable, un dedo sobre el dorso de la mano. Unos labios que se rozan. Una tontería cursi al oído. Una caricia en la cara. Un abrazo, un achuchón, unos ojos que te hablan sin sonido. Una nota en el escritorio, un detalle bajo la almohada. El tacto de la piel como por casualidad. Tantas pequeñas cosas, tantas...

No, no entiendo que haya quien no la practique. Pero claro, eso tiene que salir. De dentro. Si no sale, si sale forzado, no es nada. Nada.

Sin ternura no soy. O sólo lo peor de mí. Sin ternura me seco. Me agrío. Sin ternura sólo me quedan las espinas. El cadáver maloliente de lo que soy y no puedo ser. 

Sólo un poco de ternura. Un mucho. Cada día. La vida sería tan distinta...

Cómo te echo de menos. Cómo te necesito, ternura...

Tendresse. En francés, todo suena mejor... hasta las caricias. Hasta las palabras. Hasta los sueños...

Tendresse

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