Los humanos somos así. Necesitamos de referencias para orientar nuestras vidas, para organizarnos, para hacer o deshacer. Para tomar decisiones, o intentarlo.
Un día como hoy es perfecto. El año realmente empieza hoy. Hoy comienza mi año nuevo. Toca pensar sobre el pasado, sobre el futuro... y volver a cagarla de nuevo...
No. Dejo mucho más atrás de lo que me espera delante, y ninguno de los dos existe. Así que, a estas alturas, lo único cierto es el presente. Y es el que tengo que plantearme muy bien.
Estoy en una edad en la que el tiempo es tan veloz que supera incluso la velocidad de los deseos. Cinco minutos de recuerdos son cinco minutos que han pasado, cinco minutos de vida que ya no tengo, que no he disfrutado. Eso, para alguien que a menudo gusta de sumergirse en la cálida y traicionera nostalgia es, literalmente, mortal.
Hoy decido, y me propongo, avanzar. Día a día, paso a paso.
Hoy decido, y me propongo, seguir con mi búsqueda de la paz interior, y conseguirla. A ver...
Hoy decido, y me propongo, balancear mi armonía sin ayudas externas, abandonar la química artificial y dejarme llevar por la natural, mucho más placentera. Qué duda cabe.
Hoy decido, y me propongo, disfrutar de la belleza oculta en cada pequeña cosa, cada pequeño detalle de la vida.
Hoy decido, y me ratifico, seguir siendo yo. Y mucho más yo, si cabe. Aceptarme sin castigarme. Superarme sin exigirme. Tanto. Hacer gala de la maravillosa extravagancia que para el resto del mundo significa mi singularidad. (Traducción: no sólo me la pela, sino que me gusta ser "el raro", teniendo en cuenta la comparación)
Hoy me reconozco excepcional. Sé lo que valgo, cuánto, cómo. Y nadie ni nada, ni siquiera la tramposa idea del amor, me va a volver a hacer dudar de mí. Aunque quien más me importe no lo vea. Yo sí. Y me importo. De nuevo.
Hoy me reconozco imperfecto. Mucho. Pero sé de dónde viene mi oscuridad. Sé cual ha sido el camino. Sé qué me ha llevado a ser como soy, cuánto sufrimiento, soledad y amargura lo ha provocado. Y no fui culpable de ello. Casi nunca. Sé que a su vez eso mismo ha sido germen de mis virtudes, que las tengo. Tantas como defectos. O alguna más.
Hoy reconozco que te quiero, y que tú a mí no. Si no, estaríamos juntos. Así de sencillo. Reconozco mi forma de amar, tan intensa, tan entregada, tan comprometida, tan luchadora, tan única y especial. Tan abrumadora, a veces. Para algunos. Tan distinta a lo que he recibido, aunque posiblemente parecida a lo que hubiera podido recibir.
Hoy reconozco que mi concepción del amor es compromiso, hasta el final. Trabajo, hasta el final. Superar obstáculos, por mal que se den las cosas. No abandonar mientras ame, por mal que se den. Las cosas. Y que cualquiera diría que si hay que luchar, entonces no es amor. Que el amor es fácil y bonito. Y sí, es verdad. El amor es fácil y bonito. Las personas, no. Por eso, por conseguir llegar y vivir ese amor fácil y bonito, merece la pena luchar, sufrir, trabajar.
Hoy reconozco que, sin embargo, la lucha no siempre da sus frutos. O no siempre sabes luchar. O no es suficiente. O, sencillamente, a veces amas y no te aman igual. A veces luchas y no luchan igual. A veces, simplemente... no te aman. Igual. O, sencillamente, resultas insoportable para el otro y, para qué. Punto.
Hoy reconozco que hay que saber perder. Y que lo vivido, por más embarrado que haya sido a veces el camino, merece la pena -nunca mejor dicho- si ha sido sincero. Y yo siempre lo soy.
Hoy repito lo que tantas veces he dicho y no he podido cumplir. Con la firme pretensión de lograrlo, esta vez. Todo. Todo.
Hoy he de intentar ser feliz. O, al menos, no sentirme desgraciado tan a menudo. Será un grandísimo avance. Hoy sé que no podemos cargar a nadie con la responsabilidad de nuestra paz. No podemos supeditar nuestro bienestar a conseguir algo, alguien. Porque muy probablemente no lo logremos. Y entonces... ¿Qué?
Hoy reconozco muchas otras cosas que parecen sacadas de un librillo de bolsillo de Coelho, pero mira, son verdad. Por suerte, o lo contrario. Pero son. Verdad.
Hoy soy. De nuevo. Sólo. Pero soy. Hoy sigo queriendo ser contigo, que seas conmigo. Pero sé que sólo soy. Hoy.
Hoy.

No hay comentarios:
Publicar un comentario