
Geocentrismo: teoría según la cual se sitúa a la Tierra en el centro del Universo conocido -y desconocido- y los astros giran en torno a ella. Se extendió desde la más remota antigüedad hasta el siglo XVI, en el que un tal Copérnico vino a decir en voz bajita y mirando de reojo, por si los curas y su piromanía, que la cosa no era así.
Curiosas casualidades: si cambiamos el orden de las dos primeras letras, obtenemos una palabra que habla de prácticamente lo mismo, pero trasladado a la esfera personal: Egocentrismo. ¿Casualidad? No lo creo...
Para el egocéntrico, todo gira en torno a él. Él ha de ser objeto de atención y cuidado por parte del resto, nunca mejor dicho. Lo de resto. Sus intereses son el motor de su vida, por encima de los de los demás. De hecho, ni siquiera existen para él. Por ello, si alguien se atreve a insinuar su derecho a ser tenido en cuenta, se siente atacado, al desplazar su centro de gravedad y correr el riesgo de entrar en órbita con el otro. No sabe bailar si no es llevando. No sabe danzar en armonía sin marcar el ritmo.
El egocéntrico no es mala gente. En general. Simplemente no es capaz de entender que él es un planeta más, y que puede orbitar en paralelo con otros cuerpos celestes sin colisionar ni salir perjudicado, y realizar con ellos un movimiento de traslación en torno al Sol, también llamado "bien común".
Sus acciones son legítimas, cómo no. Cada una de ellas está justificada, cómo no. Justificada por la consecución de su bienestar, de su tranquilidad, de sus intereses. Pero no reconoce la legitimidad de las del otro. No reconoce su justificación, sobre todo si es contraria a la suya. Por eso se siente siempre victima. En cuanto no se hacen las cosas a su manera y voluntad, en cuanto se mueve el centro de atención hacia las necesidades del otro, se siente herido. Y nunca, salvo catástrofe y de manera muy puntual, será capaz de empatizar y entender que él también hace daño, y mucho.
Ese egocentrismo no siempre se manifiesta, y no con todo el Universo. A veces es lo contrario. A menudo el empoderamiento del ego es consecuencia de una baja autoestima, y sólo surge con quien precisamente más le valora, y/o con quien más quiere o admira. Contradictorio, sí. Pero así es: a quien más le importa, desea o por quien más interés siente es ante el que más se reivindica, ya que el sentimiento le hace ser débil y vulnerable. El resto del mundo no le va a atacar, porque le ve como un ser encantador, y como tal se muestra. Pero aquel al que más quiere es quien cree que puede hacerle más daño, pues el amor derriba los muros y fronteras, te hace bajar la guardia y de ese modo pueden invadirte, anularte. Eso siente. Eso cree. Y, por otro lado, su baja autoestima hace que el sentirse amado, reconocido, importante para otro, genere en él una percepción de propiedad, de poder. Y surge entonces un pequeño tirano enmascarado de victimismo.
De nada sirve explicar, argumentar, intentar convencer. El egocéntrico emocional sólo va a darse cuenta de la realidad de manera muy parcial cuando se parta su dura cabeza contra el hormigón de la vida. Y lo hará de una manera tan sesgada que, una vez más, no entenderá nada más que el daño injusto que le han hecho, sin tener en cuenta el cómo, el cuando ni el porqué. Así es. ¿Podrá cambiar sin darse cuenta de que, efectivamente, así ES?
Complicado...
No hay comentarios:
Publicar un comentario