Adentrarse en la niebla. Es como atreverte a profundizar en el lado oscuro del alma. De tu alma. Da miedo, respeto al menos. La incógnita de lo que te vas a encontrar al girar la esquina, la luz que te guía entre brumas, no se sabe muy bien si a la amable mañana o al tenebroso bosque de ramas batientes. Y la humedad... acaso sean lágrimas, esas que no acaban nunca de salir, esas que guardamos dentro día a día, año tras año, vivencia tras vivencia; lágrimas contenidas, que terminan mojando por dentro, empañando la visión, como las microgotas que calan sin ser conscientes de ello. Por eso quizá me guste tanto la niebla. Por que, tal vez, sea mi catarsis emocional, la transfiguración de la tristeza, la materialización de la angustia, la liberación del llanto... por fin.
O tal vez, quizá, sencillamente soy... muy raro.
Increible forma de transmitir sentimientos puros en palabras hasta provocar estremecimientos
ResponderEliminarGracias, Anónimo. Aunque con mucho retraso... pero gracias.
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