03 junio 2022

Solo

 

 

 

 

 

 

 

Hace poco alguien importante para mí quiso ser cruel. Es curioso cómo, las pocas personas a las que les damos el poder de hacernos daño,  son las que terminan haciéndolo. En este caso no fue tanto el contenido de sus palabras como el hecho de que salieran de su boca. Pero así somos los seres humanos: mezquinos, a veces.

"Estás muy solo", me dijo la persona que me había dejado solo. Curioso. Cuanta bajeza... "Estás muy solo"... No, no lo estoy. Tengo a mis hijos. Tengo a mis padres y familia. Tengo a mis amigos, pocos pero selectos. No, no estoy solo. Estoy sin pareja, que es muy distinto. Y lo estoy porque quiero, aunque suene pedante. Podría estar ya mismo con otra persona. Podría estar también con ella, si hubiera querido. Sólo tenía que fingir, que mentir, que engañar. Que manipularla. Vamos, justo de lo que también me acusa. Curioso, de nuevo. Pero no me compensa en absoluto. Si estoy con alguien no es precisamente por no estar solo, sino por sentirme lleno. No quiero alguien que llene un vacío, sino que ocupe un espacio. Y está claro que con dagas hirientes como esas quizá no merezca ocupar ese espacio. 

Hay mucha gente que entiende la soledad como un fracaso. Yo no. Para mí el auténtico fracaso es estar con alguien por no estar solo. Creo que el auténtico fracaso es vivir una mentira, una vida entera al lado de alguien a quien no quieres, sobre todo cuando te das cuenta de ello, y aún así sigues haciéndolo. Creo que el auténtico fracaso es prostituir tu alma a cambio de compañía, bienestar material y zona de confort. Eso sí es un fracaso para mí. Y vivir veinte años sin vivir. Simplemente estando.

He tenido muchas relaciones, muchas. Algo que también me espetó un día como... fracaso. Sí, he descubierto un lado cruel que nunca sospeché. No, no es un fracaso haber tenido muchas relaciones y no haber culminado con ninguna. Al menos en mi caso. He estado con muchas mujeres. Con unas duré años, con otras días, con otras meses. Y a todas -unas más, otras ...- amé profundamente. A todas amé intensamente. Y todas ellas me amaron parecido. En todas ellas dejé huella, y todas -unas más, otras menos- la dejaron en mí. Bebí los mares de su esencia a sorbos. Derramé mi alma con cada una de ellas -unas menos, otras más- y dio igual que llegara a darles un sólo beso o descubrir los más recónditos lugares de sus cuerpos. Dio igual que estuviera diez años intermitentes o un fugaz verano que duró varios inviernos. Lo que he sentido con cada una -unas, otras...- lo que me he entregado y recibido, lo que he vivido, tan intenso, tan bonito a menudo, ha valido por varias vidas que puedan vivir otras muchas personas. La eternidad en un minuto. He amado con todo mi ser, mi fuego y mi pasión, y a menudo me han amado de parecida manera.

Así que no. No es un fracaso no haber terminado al lado de ninguna de ellas. A veces me han dejado, otras muchas he dejado yo, algunas nos hemos dejado los dos. Da igual. Nos hemos amado, AMADO, con mayúsculas. Hemos entregado y derramado nuestras almas, hemos vivido y muerto cada minuto. Eso no es un fracaso. Es un grandísimo éxito. Mucha gente -¿a que sí?- no han querido de verdad a nadie, no se han sentido queridos de verdad por nadie. Yo sí. Muchas veces. ¿Fracaso?

No. Fracaso es estar, sin VIVIR. Fracaso es querer -en el mejor de los casos- sin AMAR. Fracaso es dejar pasar la vida al lado de un ser inerte en tu corazón, por no arriesgarte a AMAR y perder. Eso es fracaso, para mí.

Hay quien vive, y quien deja pasar la vida. Hay quien ama, y quien siente un cierto afecto. Hay quien vive CON alguien, y quien vive AL LADO de alguien.

Yo me puedo morir ya mismo, sabiendo que he vivido sensaciones, sentimientos, experiencias que valen varias existencias. He amado tan desgarradoramente como he sufrido, las dos caras de la moneda. Pero es el precio a pagar por sentirte vivo, y por hacer que tu corazón viva.

No, no es un fracaso...

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