
Adiós a la esperanza de que un día todo cambie al despertar. De que nada cambie y no despierte. Adiós a la pasividad y la confianza en el Karma, en quien paradójicamente nunca confié. Adiós al no vivir por no vivir. Adiós al vivir por si acaso vivo. Adiós al languidecer de mi atardacer ya comenzado. Si he de morir, sea. Si he de vivir, aunque no quiera, adelante. Soy lo que soy, y he de disfrutar de ello, aunque me haga desgraciado. El factor diferencial no debería ser motivo de lamento, sino de satisfacción. Y no hay rosa sin espinas, ni placer sin sudor.
Adiós al vivir por. Al vivir por ella o por tí, por mis hijos, por mis padres. Si acaso, por estos. Por quienes lo han dado todo, y lo siguen dando. Por la justicia moral, por la justicia universal. Pero no por los demás. Te daré lo que me des, os querré mucho más de lo que me queráis, pero no sufriré más de lo que sufráis. O no tan poco. He de vivir con mi conciencia y honor. El segundo está intacto. La primera, estoy en ello. Haré, lucharé, navegaré lo que haga falta. Pero no moriré por. No moriré sin. No moriré, si no es por mí. Cuando quiera. Como quiera. No.
Adiós a la insatisfacción vital, patológica, endémica. Soy lo que soy, dije. Soy lo que soy. Me querré lo que pueda, cuanto pueda y como pueda, aunque los demás no lo hagan, no lo digan, no lo den. Dependo de mí, no del mundo. Dependo de mi integridad y mi valor, no de los likes de los demás, del beneplácito condescendiente, del falso reconocimiento, de los aplausos que apenas duran un eco. Y que un día, cuando menos necesitas, te dejan... solo. Sola. Solos.
Vivivé lo que pueda y cuanto pueda. Como pueda.Y hasta que quiera. Y cuando no, me marcharé. Cuando quiera. Y dejaré un bonito epitafio que rece: "Llegó el momento. Los que me quisisteis, derramad una lágrima por mí. A los demás... os espero aquí."
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