Hoy lo voy a conseguir. Sí. Más allá de intentarlo, lo voy a conseguir. Hoy me emborracho, seguro. Lo tengo todo preparado. Mi botella de vino para la cena, abundante pero no copiosa. Lo justo para que el sopor no me invada antes de tiempo. A continuación, el descubrimiento de este verano: mi Martini Bianco transmutado en perfecta fusión con cava en Martini Royale (signores di Martini: presto los euros al mío bolsillo, per favore...) abrirá burbujeante senda hacia el estómago, donde finalmente mi botella de cava se me antoja suficiente -necesaria, a la par- para que, en comandita, litros de alcohol de diversa procedencia terminen por sumirme en ese anhelado estado de semiconsciencia que consiga el ansiado objetivo: que la intoxicación etílica en vena me suma en un trance lo más duradero posible, y que le den por culo al mundo!
Mañana una tamborada en mi cabeza explotará el polvorín de mi mal humor, y recordaré el porqué, cómo y cuando. Porque el número de neuronas destruidas no será suficiente para borrar tanta mierda en mi vida. Pero hoy voy a olvidar. Voy a beber. Voy... a olvidar. Tantas y tantas cosas... tanta y tanta mierda... Sí. Lo lograré. Hoy voy a emborracharme... y que le den por culo al mundo!
Muchas veces vemos más mierda de la que realmente hay, y muchas veces nos creamos la mierda nosotros. Alguien me dijo una vez que todo pasa y que no sirve de nada regocijarnos en esa mierda, que solamente nos hace perder tiempo y energías, agotándonos, y es cierto. Cada vez que me ocurre algo, que últimamente es muy a menudo (y no me refiero a tonterías), me doy el lujo de amargarme durante media hora, pero hasta ahí porque quiero vivir y no perder en tiempo en cosas que pasarán, bien o mal pero pasarán. Acuérdate, todo pasa...
ResponderEliminarJulia.
Gracias por tus palabras, Julia. Todo pasa... y todo queda. Hay rachas muy, muy largas. Pero si decides seguir viviendo, no queda otra opción que tener fe en que, antes o después, del montón de mierda surja una hermosa flor de loto.
ResponderEliminarSaludos.