27 abril 2012

Time Lapse

Time Lapse… espacio de tiempo. Breve. Definido. Con fecha de caducidad. Crónica de una muerte anunciada. Cellos y contrabajos marcan a cuentagotas oscuras sendas que acompañan enseguida las violas. Pasito a pasito. Malos presagios. Incómodas pautas. El saxo, sonido cálido entre el frío metal, no tarda en unirse. Breves rayos de luz entre la oscuridad. Dulces sueños. El cronómetro comienza a correr. Los segundos violines dan cuerpo al día a día, tranquilizan levemente la cotidianeidad de la vida, la llenan de sentido. Amables. Tiernos. Los trombones, casi ocultos, en la sombra de los bajos, recuerdan con sus dos corcheas que no debemos confiarnos, que la tranquilidad durará poco. Y así es. De nuevo los saxos toman la voz cantante, fuerte, aguda, potente. Desequilibrante. Ocultan su dulzura tras un abrigo de dureza cercana a la rabia. Los acontecimientos les impiden identificarse con su esencia, sacando su lado más agresivo. La trompeta, lacónica, melancólica, matiza a sus hermanos, pero no les contradice. La sentencia se va cumpliendo: el último reducto de amabilidad en la sección de viento, los clarinetes, desgarran el alma, acompañados enseguida por los llantos de los primeros violines, liderando la orquesta entera, la vida entera,  en un grito desesperanzado al que hasta los pícolos, los más pequeños e insignificantes detalles, acoplan sus estridentes voces. Está hecho. Todo acabó. Sólo queda el eco. Y una sensación inquieta, incómoda. Triste.

https://www.youtube.com/watch?v=6woyXTkjf6I




2 comentarios:

  1. Te seguiré leyendo... Pero, espero, que la angustia plasmada en fa mayor desaparezca y que vuelvas a transmitir la esperanza en el nuevo día.
    Sé que los pueblos felices no tienen historia pero quiero leer aquí, en un futuro no muy lejano, esa realidad de tu escrito que sabes tanto, tanto me gusta... El eco, termina su vida empotrado contra una pared así que, que no persista.
    Alguien me enseñó: si no lo miras no existe...
    Y, recuerda... Siempre quedará ese piano, ansioso por sentir la ternura de tus manos.
    Elimina esa sensación, que la arrastre la lluvia! (B)

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  2. El eco no se empotra. Se diluye lentamente. Lleva su tiempo. Pero terminará muriendo. Hay sufrimientos imposibles de esquivar. Te vienen impuestos, van con la vida misma. Otros, sin embargo, son responsabilidad nuestra. Esos hay que desterrarlos, por más pena o dolor que pueda causar perder lo poco positivo que lleven aparejado. Ser desgraciados voluntariamente es lo más estúpido que puede hacer el ser humano con su vida. Aprendamos.

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